La educación emocional y social, clave para reducir la violencia escolar

Los grupos escolares que han recibido una educación emocional y social tienen un mejor ambiente en clase, han experimentado una reducción de la violencia y saben afrontar la incertidumbre mucho mejor. Un estudio de la Fundación Botín 2013 ha destacado los beneficios de la educación emocional y social con la mejora de la convivencia en los entornos educativos.

La aplicación de la educación emocional y social conlleva efectos muy positivos en los niños, como la reducción de la violencia escolar, el fomento de la igualdad entre los niños y los dota de capacidad para “afrontar las incertidumbres”. Según destaca un informe de la Fundación Botín de 2013 basado en las experiencias educativas en 16 países, complementar la formación académica con la educación emocional y social contribuiría a tener mejores entornos educativos.

La Fundación Botín ha aplicado los conocimientos de expertos de 16 países a un modelo educativo propio que ya de desarrolla en centros escolares ubicados en Cantabria, Madrid, La Rioja y Navarra; formando la Red de Centros Educación Responsable. En estos colegios se ha detectado que al educar a los niños en términos emocionales y sociales se han conseguido “resultados muy positivos”, consiguiendo grandes avances en la convivencia en las aulas.

Uno de los puntos que se señala en el informe de la Fundación Botín es que en aquellos centros escolares donde se dispone de programas de educación emocional y social eficaces son los únicos capaces de fomentar su propia capacidad de aprendizaje y diferencias entre entornos culturales. El hecho de que los estudiantes dispongan de esta educación social y emocional contribuye a fomentar un ambiente de clase favorable a estudiar y a que los alumnos tengan una herramienta para lidiar con los problemas a lo largo de su vida.

El director del equipo de trabajo del Informe Fundación Botín 2013, Christopher Clouder, ha destacado que en los países donde existe una relación estrecha entre educación y trabajo –como en Alemania– existen unas tasas más bajas de desempleo juvenil; en parte también porque los estudiantes reciben una educación emocional y social desde edades tempranas. “Estas naciones podrían ofrecer ejemplos de buenas prácticas para que otros puedan emularlos”, ha explicado.

Así pues, el estudio de la Fundación Botín sobre educación emocional y social destaca que los alumnos que han recibido este tipo de enseñanzas mejoran su capacidad para afrontar la incertidumbre. De igual modo, las ventajas se hacen patentes en los entornos escolares, pues se produce una reducción de la violencia entre escolares así como el fomento de la igualdad entre los niños y el respeto hacia el profesor como la figura de autoridad en el entorno académico.

Imagen: Jose Kevo

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