La disciplina de nuestros hijos

¿Cómo criar a un niño? ¿Cómo disciplinarlo? ¿Se deben poner muchos límites al niño? ¿Es mejor ser más permisivos con él?… Según los psiquiatras de niños y adolescentes, existen algunas pautas generales que se recomiendan seguir. Veamos en este post algunas reglas generales para la crianza de los pequeños y adolescentes para una mejor disciplina en los hijos.

La disciplina en los hijos

¿Cómo criar a un niño? ¿Cómo disciplinarlo? ¿Hay que ponerle muchos límites? ¿O es mejor ser más permisivos con él? Muchos son los interrogantes e inquietudes que se abren cuando se debe criar a un niño, ya que todas las familias desean que sus hijos se comporten adecuadamente y crezcan en un buen ambiente. Pero, ¿cómo hacerlo?

Según los psiquiatras de niños y adolescentes, existen algunas pautas generales que se recomienda seguir. No obstante, es preciso saber que la disciplina varía con la edad de los niños y que las formas de educar son varias y suelen repetirse de generación en generación.

La primera regla general se relaciona con que la mayoría de los niños quieren complacer a sus padres. Así, los padres pueden integrar este deseo de complacer a las actividades disciplinarias que les den a los hijos. Con esto se hace alusión a que cuando los niños se comporten bien, los padres deben demostrarles su aprobación y reforzar ese buen comportamiento. Caso contrario, cuando los niños se comporten mal o hagan algo peligroso, los padres deben demostrar su desaprobación a dicha conducta.

La segunda regla recae en la forma en que los padres corrigen el mal comportamiento de los niños o adolescentes. Se sugiere no ser muy estrictos; los niños no deben pensar que los padres no los quieren, al contrario, hay que intentera que perciban las buenas intenciones. Los padres deben tener un control de sí mismos cuando están enojados, y los niños mayores deben conocer lo que se espera de ellos. Para esto último es esencial que los padres expliquen de forma clara las reglas a los niños y adolescentes.

La tercera regla es que es más fácil evitar que un comportamiento indeseable comience que ponerle fin. Por ejemplo, es preferible colocar un objeto muy importante y frágil fuera del alcance de los niños que castigarles por haberlo roto jugando.

La cuarta regla nos lleva al autocontrol de los niños. El autocontrol no comienza de repente. Hay que fomentarlo, para lo cual los padres son una gran herramienta.Deben guiar y orientar a los niños en su proceso de aprender a controlarse, que se comienza a gestar entorno a los seis años y que se incrementa en los años escolares. Puede ocurrir que en la adolescencia se rebelen, pero, pasado dicho periodo, llegan a ser adultos responsables. Sobre todo si desde pequeños se les ha inculcado un buen comportamiento.

Como dijimos en un principio, es importante saber que existen diversas maneras de criar a los niños, las cuales se apoyan en distintas culturas. Así, a algunos niños se les pueden permitir muchas más cosas que a otros; algunos tienen libertad de horarios (por ejemplo, para llegar a casa luego de jugar) y otros deben respetar unos más estrictos. En estas situaciones lo importante es que haya acuerdo entre padres e hijos, y, cuando no lo haya, debe existir un intercambio de ideas para una mejor relación. Sea como sea, siempre serán los padres quienes establezcan las reglas y los valores de la familia.

Si los intentos por disciplinar a los niños y adolescentes no dan buenos resultados, es aconsejable que se consulte con profesionales o personas externas a la familia.

Por último, os recomendamos compartir distintas actividades con los hijos: juegos de mesa, leer cuentos, manualidades caseras, etc. Todo ello aporta beneficios a la relación familiar.

Fuente: Solohijos

Foto: Niña estudiando en Arteyfotografia

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