Juegos para aprender a sumar

El artículo de hoy va dedicado a consolidar, a través de juegos, una de las operaciones aritméticas más tempranas en su adquisición: la suma. Nos parece importante porque la discalculia (problemas para razonar procesos matemáticos) es una dificultad que, si no se trabaja, puede convertirse en un lastre que obstaculice el aprendizaje de un porcentaje de niños (6-10%) en cursos superiores.
Por eso, como padre puedes apoyarte en una serie de ejercicios a realizar en casa, con los que afianzar el sentido lógico de los números y el razonamiento matemático de tus hijos, desde que son pequeños.

sumando pollitos

Las tardes con los niños pueden hacerse estresantes si son muy pequeños, dicen que “no traen deberes”, o cambian una y otra vez de juego, sin lograr que nada capte su atención verdaderamente. Si ya no sabes cómo entretener a tus hijos, y no estás dispuesto a que se acomoden durante horas pasivamente frente al televisor, tal vez pueda servirte de ayuda las actividades que vamos a proponeros a continuación, para que aprendan y repasen contenidos del colegio, de forma divertida y amena.

El artículo de hoy va dedicado a consolidar, a través de juegos, una de las operaciones aritméticas más tempranas en su adquisición: la suma. Nos parece importante porque la discalculia (problemas para razonar procesos matemáticos) es una dificultad que, si no se trabaja, puede convertirse en un lastre que obstaculice el aprendizaje de un porcentaje de niños (6-10%) en cursos superiores.
Por eso, como padre puedes apoyarte en una serie de ejercicios a realizar en casa, con los que afianzar el sentido lógico de los números y el razonamiento matemático de tus hijos, desde que son pequeños.

Juego de “10 Sale”.
Es válido cualquier tipo de cartas que vayan numeradas, al menos del 1 al 10. Se reparte siete a cada participante, y se coloca el resto en la mesa.
Cada jugador puede arrojar al centro 2 cartas, con la condición de que sumen entre ellas 10. El que antes arroje todas las cartas de la mano gana.
Después de una ronda sin tener las cartas adecuadas, todos tienen otra oportunidad de pedir una carta a su compañero de la derecha, quien tendrá que dársela si la tiene.

Variaciones:
-Repartir más o menos cartas según el número de jugadores.
-Permitir que sean 3 cartas las que sumen 10, en lugar de 2.
-El objetivo puede ser sumar 9, 8, 11, u otras cantidades.
-Dejar que la cantidad objetivo la decidan los dados.

Otra variante relacionada es el juego de “Batalla de Suma”.
Se reparten dos cartas a cada participante. El que tiene la suma más alta gana todas las cartas. Después de que hayan pasado las suficientes rondas como para utilizar todas las cartas, el participante con la mayor cantidad de ellas gana. Si hay un empate, los jugadores reciben dos cartas adicionales y luchan con esas para resolver la igualdad de puntos.
Puede llevarse a cabo también con la resta y la multiplicación, en función de la etapa evolutiva dloter�a de sumasel menor.

Sándwich de números.
Este juego sirve para repasar los números y su orden, con niños en edad preescolar. Agrupamos las cartas en dos grupos, de los que sacamos 2 cartas, que han de ser ordenadas de menor a mayor. Después se saca una tercera que el niño deberá colocar entre las otras, respetando el orden creciente o decreciente de la instrucción. Si es necesario se le puede ayudar con preguntas del tipo: “¿en el medio?, ¿antes del 4?, ¿después del 8?”

¿Más o menos?.
Con la misma baraja de cartas, se tira una moneda al aire y pedimos al pequeño que adivine si va a caer en cara o cruz. El ganador de cada vuelta será la persona con la carta de mayor valor (cara) o menor valor (cruz). Luego cada uno saca una carta. Se comparan las dos cartas para ver quién gana el turno.

Cuando se adquiere rapidez se puede añadir otro instrucción, por la que ambos participantes voltean una carta a la vez. El niño tiene que comparar las cartas para ver cuál es mayor, cuántos números las separan, si es par o impar, cuánto suman entre ambas, que resultado da al multiplicarlas entre sí, etc. El jugador con el mayor o menor valor en su carta (dependiendo si la moneda cayó en cara o cruz) se queda con ambas cartas. El ganador del juego es el que acabe con más cartas cuando todas se hayan volteado.

Invéntate un número.
Este juego se puede jugar con otros miembros de la familia o con amigos. Cada jugador recibe una hoja de papel y un lápiz. Se reparten cuatro cartas numéricas a cada participante, pero que todos puedan ver. Se explica que, utilizando las cuatro cartas y cualquier combinación de sumas, restas, multiplicación y división, cada persona tiene que sacar la mayor cantidad de puntos que pueda en dos minutos. Los jugadores van sumando la puntuación obtenida en cada ronda.

Una vez que los adultos sugieren algunas de estas propuestas, es bueno animarles a que ellos mismos utilicen cartas numéricas para inventar sus propios juegos, y puedan compartirlos con el resto de la familia. Además de fomentar el cálculo, se potencian la creatividad y el juego en equipo.

No obstante, para fomentar las operaciones aritméticas más básicas con los más pequeños, no es necesario ceñirse a juegos de mesa, se les puede ayudar a entrenarlas en situaciones cotidianas como sumar el número de galletas que se desayuna cada uno, contar los días de la semana en el calendario, los coches rojos que pasan por la calle, hacer canciones con números (5 lobitos, 1 elefante).

Dominós para aprender a sumar.
Se escoge una ficha de domino al azar, y se suman las dos cantidades de la carta gatoparte derecha e izquierda, después se cogen dos fichas y se suma la superior derecha con la inferior izquierda, y así con las múltiples combinaciones. El que haga bien la suma, se queda la ficha y su valor será sumado como puntos en el juego.
En función del curso escolar las operaciones pueden hacerse mentalmente o bien en papel.

¿Qué monedas llevo?.
El último juego que os proponemos es para niños un poco más mayores (de entre 7 y 10 años). Implica un razonamiento matemático algo más complejo que las sumas anteriores. Podemos utilizar monedas reales o dibujarlas en cartón. El adulto elige tres monedas, que esconde en una caja, sin que el niño las vea. Después se pueden ir haciendo preguntas del tipo:
“Hay tres monedas, y entre todas suman 1, 70 céntimos, ¿de qué cantidad son las tres monedas que hay en la caja?; ¿con qué otras monedas podríamos sumar esa cantidad?, si pudieras coger seis monedas para sumar exactamente ese importe, ¿cuáles serían?”.

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