Juegos caseros para la memoria

ejercicios para la memoria
“Pásame las…, las…para cortar”, “¿Cómo se llama…este señor?…Sí, hombre sí, si lo tengo en la punta de la lengua!”
. Si se vive esta escena de forma frecuente, sin ánimo de alertar ni dramatizar con el hecho de que pueda estar desarrollándose una demencia, es conveniente cuando menos, ponerse manos a la obra y ejercitar la memoria.

Tener dificultad para encontrar la palabra adecuada, no recordar el nombre de alguien cuando vemos una cara, o emplear más tiempo que antes para hallar el término
, con el que nombrar utensilios u objetos cotidianos; es más que razón suficiente para detenerse, y empezar a reflexionar seriamente sobre la necesidad de entrenar nuestra memoria.

Es verdad que ante determinas circunstancias de estrés o ansiedad, nuestra mente está tan saturada, que es fácil tener más errores de memoria, atención o lenguaje. También es cierto que con la edad, la fluidez verbal y la capacidad de almacenar información para después acceder a ella se va limitando. Pero todo esto, no es para lamentarnos, sino para ser conscientes de que lo que “no se ejercita se atrofia”, y que la memoria es algo que se puede reeducar. Por eso, seas de la tercera edad, de la cuarta o de la primera, por el precio de 0 euros, puedes poner a punto tu memoria, con las siguientes dinámicas, que vamos a proponerte.

JUEGO DE CATEGORÍAS:

Está claro que, para que las palabras fluyan de tu mente cuando las necesites de manera estable, el medio más adecuado es la lectura. Si no dispones de tiempo, o sabes que es tu asignatura pendiente, al menos entrénate en potenciar las habilidades lingüísticas.

Te proponemos que tú solo o con pareja, a modo de competición, cojas un folio y traces varias columnas, las cuales van a llevar por título “nombres de categorías o grupos de elementos”. Ejemplo: bebidas, comidas, ciudades, frutas, utensilios de cocina, bancos o cajas de ahorro, equipos de fútbol, etc. La lista es infinita, en cada columna se van a ir recopilando elementos pertenecientes a ese grupo.
Hasta aquí entrenas tu memoria semántica, es decir, la que recupera información a partir de significados.

En el mismo cuadro, inserta ahora filas con todas las letras del abecedario: a, b, c, d, e , f… z. En este sentido, lo que se te demanda es recordar a partir de una clave fonética (los fonemas o sonidos de las letras).

El resultado final es una tabla a rellenar, en la que en cada casilla se combinará la instrucción semántica con la fonética, pudiendo realizarse:
-Horizontalmente (variando la categoría): nombres de comidas, bebidas, frutas etc., que empiecen sólo por la letra A.
-Verticalmente ( variando la letra): sólo nombres de comida cuyo inicio sea con la letra A, con la letra B, etc.letras de goma

Variantes: El juego puede aumentar su complejidad, según la etapa evolutiva del participante o de los intereses. En la clave fonética, ahora que se soliciten dos letras, en lugar de una. Ejemplo: tipos de trabajo que comiencen por “ca”; o palabras que acaben en “-igo”, “-ta”, etc.

SINÓNIMO PREGUNTA, ANTÓNIMO RESPONDE:

Esta actividad consiste en elegir una palabra al azar, de cualquier página de un libro, o del diccionario, y a continuación acompañarla de un sinónimo y de su antónimo. Potencia no sólo la memoria, sino el vocabulario, evitando hacer circunloquios, que disminuyen el esfuerzo por hallar el término adecuado.

HAZ TU PROPIO CHUNK (del Inglés: fragmento).

Muchas veces, es realmente difícil memorizar varios datos a la vez, cuando se tienen en la cabeza otras cosas, se está saturado, nervioso, o no se dispone de papel para anotar. Entonces, es un buen momento para hacer uso de esta tarea que os proponemos. Se trata de reducir al máximo los datos, de tal forma que en lugar de tener que recordar 10 elementos los agrupemos, y tan sólo sea necesario memorizar 2 o 3 chunks.
Un chunk es una unidad de significado, la cual puede contener a su vez varios elementos, pero basta con recordar un chunk para traer a la memoria todos los elementos que lo componen, sin que hallamos tendido que codificarlos uno a uno.

Esto puede llevarse a cabo tanto con números como con información verbal. Imaginemos que hemos de memorizar los siguientes números:
8342703501. Aunque son once números, puedo simplificarlos a tan sólo cuatro chunks: 83 pueden ser los años de mi abuelo, 42 el número de pie, 70 el doble de 35, 01 soy el “número 1″. Al final puedo visualizar a mi abuelo (83), calzado con mis zapatillas del (42), corriendo un maratón con el dorsal “7035”, y eso sí, quedando el número 1 en la carrera (01). Llegado a este punto, he logrado relacionar 10 números, que no tenían ningún sentido para mí, con contenidos personales, que se han concretado en una sola imagen (¡1 solo chunk!).

Además de entretenido y creativo, ayuda a codificar una misma información en varios lenguajes (verbal, visual), y a vincular la memoria numérica con la visual y la episódica (acontecimientos o vivencias personales). El hecho de asimilar una información y asociarla con otros contenidos que ya tenía (reales, ficticios, personales), consolida mucho más la huella que esos datos dejaran en nuestra memoria.

técnica memoria foto de palabrasFOTO DE PALABRAS. Una variante de esta última dinámica, sería elaborar chunks con palabras, y acabar dibujándolas en una escena visual.
A partir de palabras tomadas al azar, que no tengan relación entre ellas (melocotón, alfiler, rascacielos), vamos a crear una imagen que las relacione a todas a la vez. Puedo imaginarme un rascacielos, de color melocotón anaranjado, desde el que va cayendo lentamente un alfiler. En un solo flash recupero las tres, que habrán quedado mucho más fijadas en mi disco duro.

También podría realizarse con la elaboración de una historia, a partir de palabras que, en apariencia, no tienen ninguna relación. Si consigo hilarlas en una sola narración, será más probable que, con sólo acceder a una, recuerde a las demás. Cuanto más extravagante o significativo sea para mí el relato, mejor.

Pensemos que todos estos ejercicios no dejan de ser pequeñas estrategias mnemotécnicas, con las que entrenarnos en un aprendizaje a través del significado; evitando caer en el tan poco eficaz aprendizaje mecánico o literal, que no sólo se mantiene por menos tiempo en nuestra memoria, sino que además, dificulta el acceso a lo recordado.

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