Formación continua en las empresas, una asignatura pendiente

La crisis ha convertido en ‘trending topics’ sociales algunas cuestiones que se consideran indispensables para salir de ella. La formación continua es una de ellas, por lo que muchas personas están invirtiendo su tiempo en cursos para desempleados que mejoren su currículum. Sin embargo, ¿qué sucede con la formación continua en las empresas? ¿La aprovechan los trabajadores? ¿O son las propias compañías las que no la ofrecen?

La crisis ha convertido en ‘trending topics’ sociales algunas cuestiones que se consideran indispensables para salir de ella. O que, como mínimo, dan muchas esperanzas a quienes se encuentran en paro. La formación continua es una de ellas, por lo que muchas personas están invirtiendo su tiempo en cursos para desempleados que mejoren su currículum. Dicho sea de paso, también es una de las mayores apuestas del Gobierno y condición para el cobro de la ayuda de los 400 euros. Sin embargo, ¿qué sucede con la formación continua en las empresas? ¿La aprovechan los trabajadores? ¿O son las propias compañías las que no la ofrecen?

La formación continua es buena para trabajadores y empresa


Según datos de la Fundación Tripartita para la Formación en el Empleo, dependiente del sector público, la formación dirigida prioritariamente a ocupados ha crecido un 30% en solo un año. Así lo destaca una nota de Europa Press, que también indica que el número de empresas españolas que participan en estos programas se ha multiplicado por 12 desde el 2004. Pero parece que no es suficiente.

Otro estudio, en este caso de la compañía Brainers, especializada en formación en la empresa, destaca que solo 3 de cada 10 trabajadores recibe algún tipo de formación continua en su empresa. Esto representa aproximadamente un 32% de los empleados, un porcentaje que contrasta con el 52% de Alemania y con el 70% de los países nórdicos. A pesar de la voluntad de la ciudadanía de invertir su tiempo en mejorar su preparación, parece que las compañías siguen apostando poco por la formación empresarial. No obstante, y según la directora de Brainers, Gloria Rasero, “la tendencia se va corrigiendo”.

Brainers también ha recogido datos sobre los cursos más demandados, tomando como referencia los impartidos desde la propia compañía. En ese sentido, los de idiomas son la primera opción, hasta el punto de ser el objetivo de una de cada tres peticiones. Los riesgos laborales, habilidades directivas y ofimática también figuran entre los cursos más demandados, mientras que nuevas necesidades empresariales también se han traducido en un incremento de la demanda para ciertos cursos. La interpretación del lenguaje de sordos o el manejo del desfibrilador semiautomático son algunos ejemplos.

A las varias asignaturas pendientes de nuestro país para ponerse a la altura de otros países europeos se suma ahora la formación continua, aunque la mejora en este caso parece garantizada. El camino está empezado y solo hay que seguirlo, y existe una buena voluntad ciudadana y empresarial para ello.

Foto: USACE Europe District en Flickr.com.

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