Estudiar después de los 60 años mejora la salud

El estudio puede ser un elemento fundamental para un adulto mayor que quiere reactivar su vida y sentir que puede crecer a nivel académico, a pesar de su edad.

Como comúnmente se dice, nunca es tarde para estudiar; tomar los libros después de los 60 ayuda a prevenir enfermedades mentales de la edad, como las demencias, a reducir la depresión, a recuperar los roles sociales y a mejorar la calidad del envejecimiento.

La energía de la tercera edad

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Lo ideal es hacerlo en cursos tienen una duración de un año y un cuatrimestre, para establecer periodos cortos. En general, los profesores no exigen memorizar los contenidos sino hacer los deberes. El único requisito es tener ganas de estudiar y estar dispuesto a cumplir un régimen que puede implicar trabajos extras.

Los adultos mayores tienen la misma capacidad de aprendizaje que en otras épocas de la vida; las variaciones obedecen a conocimientos previos, estudios finalizados, ritmos, tiempos de cada uno, e interés y motivación por la tarea, explica la teoría de la psicología.

En una universidad de América latina, se puedo experimentar esto; se le entregaron a 150 alumnos, que tenían una antigüedad de un año, un cuestionario para analizar los logros y avances tanto en el aprendizaje como en sus vidas y salud que tuvieron cada uno.


Al año de participar de este proyecto, el 85% de los estudiantes reconoció tener aptitudes cognitivas y de socialización que hasta el momento ignoraba, mientras que el 90% sintió que el conocimiento le permitió sacar más provecho de la vida y ser más fructíferos.

Además, el 59 por ciento destacó que se sumó a este proyecto con la intención de adquirir conocimientos, mientras que el resto mencionó el deseo de superación; un 18%, de compartir experiencia un10% o simplemente curiosidad en un 2%, entro otros motivos.

Con sólo prepararse y salir de su casa una vez por semana o más para ir a clase, la persona mayor deja de sentirse aislada y fuera del contexto social, en el que generalmente se lo margina y se le impone que a partir de cierta edad no puede hacer determinadas actividades.

Es casi inmediato;  los alumnos revierten la desagradable imposición social de pertenecer a la clase pasiva, cuando se trata de personas con recursos cognitivos que no sólo disminuyen con el envejecimiento sino que también pueden aumentar si se los ejercita.

Lo que se intenta demostrar con este proyecto y estudio es que el aprendizaje en esa población sería condición necesaria para mejorar su salud psicofísica.

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