Educarse en el tiempo libre

Educarse en el tiempo libre no solamente es sinónimo de hacer los deberes escolares o exclusivamente de repasar las materias de la escuela, sino que va más allá y se centra en un campo de la experiencia personal, que en el caso de los hijos, se puede centrar en los intereses particulares de un niño de explorar un tema o materia que realmente desee aprender, con el apoyo de los padres, cuidando de no descuidar la escuela.

Considerar estudiar en el tiempo libre nos abre una serie de posibilidades no solamente oficiales a nivel académico, sino también alternativas, que tanto niños, jóvenes y adultos pueden disfrutar, además de encontrarse con nuevas personas y socializar, despertando o generando capacidades que antes se creían dormidas en un ser humano.

Las clases de guitarra son una buena opción.

Las clases de guitarra son una buena opción.

No es raro escuchar decir por ahí, que en la sociedad actual en la que vivimos todos nosotros, hay mucho gasto de energía de alrededor del ocio consumista. Si nos proponemos salir una tarde con nuestros hijos, en familia, no faltará por ahí a algún miembro de la familia que se le antoje comprar algo de más que no necesariamente este ligado a la unión familiar y al conocimiento.

Es por ello también que generalmente se escucha decir que estamos viviendo en una sociedad en la que los mismos seres humanos privilegian el ocio, antes de iniciar a sus hijos en actividades que les pueden demandar no solamente dinero sino también energía. Lo mismo sucede si hablamos de personas adultas, que antes de ponerse a estudiar algo a cierta edad en la vida, prefieren comprarse o invertir ese mismo dinero en otras banalidades como en un nuevo coche o un televisor, antes de que invertir en ellos mismos en post del conocimiento.

Para los niños en edad escolar, una buena jornada debería complementarse con actividades extracurriculares que complementen el aprendizaje en áreas que sean más afines a los niños, es decir, si bien la escuela es obligatoria y no hay escapatoria para muchos, una alternativa ideal para no aburrir del todo a los niños sería inscribiéndolos en actividades en las que verdaderamente están interesados.

Estas actividades extra curriculares deberían ser escogidas por los mismos niños y deberían presentar características lúdicas que aporten algún perfeccionamiento a nivel artístico, intelectual o personal.

Estudiantes en actividades extra curriculares

Estudiantes en actividades extra curriculares

Un punto importante es que si los padres fuerzan o manipulan a los niños a practicar actividades que realmente no le atraen, estos terminarán, en lugar de aprender, odiando este tipo de clases.

Aquí la tarea de los padres es dirigir a sus hijos y brindarle múltiples alternativas para la correcta elección, más no se puede hablar de imposición tanto en el ámbito deportivo, artístico o intelectual, para que no se acabe odiando la propuesta, considerando los intereses particulares y las necesidades de cada individuo, sin tratar de plasmar las frustraciones de los padres en ellos, cosa que suele suceder habitualmente.

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