Dinámicas para trabajar orientación vocacional

¿Qué estudiar cuando acabe el Instituto?. La pregunta del millón para cualquier estudiante de Bachiller, quien con cierta incertidumbre y desconocimiento se enfrenta a una de las decisiones más importantes de su vida. Para facilitar esta elección, los docentes pueden llevar a cabo algunas dinámicas entretenidas en clase sobre orientación vocacional que le hagan activo a la hora de escoger su carrera.

Llega un momento en que la pregunta de “¿qué seré de mayor?” se sustituye en concreto por las de “¿en qué podré trabajar?, ¿qué quiero estudiar cuando acabe el Instituto?”. Interrogantes que ya no son un juego ni un simple test que se realiza por curiosidad, sino que esconden las dudas e incertidumbre ante un futuro incierto que reclama ser definido cada vez más. El orientador pedagógico del centro, los profesores y los padres serán los encargados de apoyar al estudiante en esta decisión tan importante de su vida que tiene que ver con la llamada orientación vocacional, ese proceso complejo por el que ha de pasar hasta descubrir qué aptitudes y actitudes le dirigen más a unos u otros estudios y/o perfiles profesionales.

No son pocos los test y pruebas estandarizadas que se han elaborado como técnicas auxiliares para ayudar a los alumnos a descubrir la tan ansiada vocación. Algunos presentan amplias enumeraciones de actividades o quehaceres laborales ante los que el estudiante tiene que especificar su grado de identificación o el nivel de satisfacción que estima le podrían aportar. Insistimos en que son un instrumento más para facilitarles esta ardua tarea en la que muchas veces los educadores también quieren echarles una mano. Con este mismo objetivo, queremos sugeriros algunas dinámicas y juegos para acompañar al joven alumno en esta decisión de un modo entretenido, guiado y reflexivo. Es interesante que en los cursos de Bachiller se lleven a cabo tutorías grupales donde puedan aplicarse algunas de estas propuestas que a continuación os detallamos, con el ánimo de hacerles activos y responsables en la elección de la carrera universitaria que un año o dos después cursarán.



“Entrevista a quien admiras”. Este ejercicio consiste en pedir a los alumnos que busquen a alguien de su entorno (amigo, vecino, familiar, etc.) por el que sientan cierta admiración en cuanto a su trayectoria profesional. Quizá sea el mecánico del taller al que su padre lleva el coche, o un pariente que ha creado una empresa, o un primo mayor que es médico, cualquier persona a la que tengan acceso y sea valorada por su trabajo puede ser un buen modelo o ejemplo con el que poder asesorarse.
Entre todos puede elaborarse la lista de preguntas que constaran en esa entrevista, entre ellas pueden figurar algunas como: ¿te gusta el trabajo que realizas?, ¿cuáles son las mayores satisfacciones de tu quehacer diario?, ¿qué obstáculos has ido encontrando a lo largo de tu recorrido profesional?, ¿en qué medida lo que estudiaste te ayudó o sirvió para realizar con eficacia tu trabajo?, ¿cómo supiste que era el trabajo de tu vida?, ¿qué cualidades personales ha de tener un profesional que se dedique a tu sector?, ¿qué estudios te han hecho falta para llegar a dónde estás?, ¿qué otras actividades profesionales podrías desempeñar relacionadas con la tuya?, etc.
Una vez que se ha estructurado la entrevista, cada alumno ha de grabar el encuentro para después transcribirlo y redactar las conclusiones o enseñanzas que ha obtenido del mismo. Después, individualmente expondrán al grupo el perfil de cada trabajador admirado, dejando que el resto de compañeros planteen las dudas que hayan surgido con respecto a las distintas profesiones.

“¿Qué conocemos de…?”. Este juego persigue el objetivo de dar a conocer las distintas funciones y competencias de una serie variada de oficios y profesiones, al tiempo que comprobar y evaluar los prejuicios, estereotipos y falsas creencias sobre ellos.
En una bolsa se introducen papeles doblados con nombres de las diferentes profesiones, y en otra papeles con los cometidos o actividades asignadas a ellas. Cuando vayan saliendo al azar, los alumnos tendrán que adivinar a qué profesión corresponde cada actividad, o qué tareas se asignan a cada profesión.
Una variante de este juego es pedirles que al lado de cada profesión u oficio escriban 3 aspectos positivos y 3 negativos. Estas valoraciones pueden darse utilizando criterios como la remuneración, el prestigio social, la actividad en sí, la rutina o creatividad permitida, la función en la sociedad, el peligro o riesgo para la salud asociado, etc. Sin lugar a dudas, esto generará un debate de opiniones opuestas que les facilitará el cuestionamiento activo a la hora de elegir un trabajo u otro.

“Investigando sobre carreras”. Es recomendable que esta tarea se realice después de haber llevado a cabo la anterior, es decir, una vez que se han planteado qué tipo de actividades laborales pueden motivarles o interesarles, podemos pasar a investigar a través de qué estudios universitarios o de grado medio pueden acceder a los trabajos anteriormente expuestos.
Se dividen en grupos de 3 alumnos con una función encomendada: recopilar información acerca de una carrera o estudio concreto (ingenierías, diplomaturas, técnicos, auxiliares, etc.)
Para ello cada equipo se encargará de ir a las universidades o centros de formación correspondientes y hacerse con el plan de estudios para conocer las asignaturas, la duración de los cursos, los requisitos de admisión (nota de corte, precios de las matrículas, ubicación, bolsas de empleo para estudiantes…). Además deberán buscar en las bibliotecas y por la red información sobre las distintas opciones educativas. Finalmente, intentaran entrevistarse con alumnos que estén cursando en la actualidad dichos estudios, preguntándoles sobre las dificultades encontradas, la temática de las materias, el sistema de evaluación y enseñanza, etc.

Con todas estas dinámicas se intenta hacerles activos en la búsqueda de su vocación, ofreciéndoles la posibilidad de indagar sobre la amplia oferta formativa que hay, para evitar que lleguen a matricularse en unos u otros estudios desde la ignorancia, la mera repetición mecánica de lo que han escogido sus amigos, o por lo que sus hermanos mayores o padres valoran que es bueno para ellos.

Foto: Leandro Montaña

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