Dinámicas para la cooperación en grupo

El trabajo en equipo puede venirse abajo si los integrantes se dejan llevar por la competitividad frente a la cooperación. Colaborar es algo que se puede aprender desde pequeños. Para ello, existen algunas dinámicas que a través del juego facilitan que los niños y adultos cooperen para alcanzar una meta común.

gimnasia cooperativa

Muchos profesores se han percatado de la dificultad de encomendar actividades grupales a los alumnos, dada la resistencias que ofrecen algunos de ellos al trabajo en equipo. El reparto desequilibrado de tareas (aprovechándose del estudiante aplicado de turno), la inhabilidad para ponerse en el lugar del otro a la hora de llegar a acuerdos y negociaciones, y la insana competitividad de los que necesitan destacar por encima de todo, ejemplifican algunos de los obstáculos con los que suelen encontrarse los docentes cuando intentan que se hagan ejercicios prácticos colectivamente.

Un buen trabajo grupal va más allá de la suma de las partes, no basta con repartir tareas y escribir el nombre de todos los participantes. Hablamos de un aprendizaje cooperativo, donde se enseñe al alumno que alcanzará sus objetivos sólo, o sobre todo, si sus compañeros también lo consiguen. Con esta finalidad el tutor de una clase, el monitor de un grupo o el padre con sus hijos puede promover la cooperación a través de dinámicas diseñadas a tal efecto, en las que se priorice la colaboración mano a mano. A continuación pasamos a describiros algunas de ellas, con el ánimo de que os puedan ser de utilidad para hacer de vuestros hijos y alumnos grandes aprendices del trabajo en cooperación.


  • Grupos de colores:

Antes de empezar a colaborar grupalmente, han de adquirir habilidades para establecer eficazmente los mismos grupos y dividirse con facilidad en subconjuntos de personas. En este juego todos los participantes se sitúan en círculo, cierran los ojos y el moderador les coloca en la frente una pegatina de un color, de tal modo que cada uno esté sentado al lado de un compañero con otro color diferente.
Sin hablar y sin mirar el propio color, procurarán agruparse con aquellos otros que lleven su mismo color. Esto facilita la subdivisión en grupos por afinidades o similitudes de forma espontánea.

  • Ordenados en la pared:

La instrucción es que se ordenen en línea recta junto a la pared, en función de distintos criterios que irá mencionando el moderador: edad, fecha de nacimiento, altura, lugar que ocupan en clase apellidos, etc. La dificultad estriba en hacerlo en la mayor brevedad posible y sin que ninguno de ellos hable, no obstante pueden servirse del lenguaje no verbal (gestos, sonidos).
El objetivo se debe conseguir entre todos, evitando que sólo sea uno el que organice todo el juego. Al final puede comprobarse si la colocación es correcta, cuáles han sido los problemas y si algunos han intentado imponer su criterio autoritariamente.

  • La cámara de fotos:

Se distribuyen por parejas, en las que uno de ellos será la cámara viva que fotografiará con sus ojos en 5 segundos (después tiene que apartar la vista) distintas escenas de su alrededor. Posteriormente tendrá que explicar a su compañero lo que ha visto y retenido en su memoria visual para que éste lo dibuje en un folio.

  • Las figuras:

Todos los participantes se sitúan en un solo círculo con las manos enlazadas y los ojos cerrados. Tienen que ir formando diferentes figuras (cuadrado, triángulo, estrella, zig-zag, etc.) entre todos. Para ello, podrán comunicar sus posiciones y ayudarse del tacto y el oído, pero no podrán hacer uso de la vista. En este juego escuchar las opiniones de todos es más que relevante si se quiere obtener la figura global.

  • La piña:

Todos los integrantes se colocan formando una especie de nudo gigante, excepto uno que será el encargado de deshacerlo. El jugador que salga de la «piña» ayuda también a deshacer el nudo. Esta actividad pone a prueba la fuerza física y el sentimiento de cohesión grupal.

Emparejados, uno haciendo de «ciego» y otro de «lazarillo» comienzan a deambular por el aula o las distintas estancias. El «lazarillo» guía al «ciego» al principio con la mano, después puede pasar a hacerlo con la voz. Luego se lleva al «ciego» a un lugar tranquilo para que palpe su entorno y escuche todos los sonidos. El paso siguiente sería cambiar los papeles. Lo recomendable es llevarlo a cabo en un parque o en el campo.

  • El carrusel:

Se crean grupos de ocho personas, que se cogen de la mano para hacer un círculo lo más grande posible, numerándose con el «uno» y el «dos», alternativamente. Los que tienen el número uno se sientan en el suelo con las piernas estiradas, en círculo y dan la mano a los que están de pie, es decir los «doses». Estos últimos en pie tienen que elevar y comenzar a girar a los unos. Posteriormente se cambian las posiciones.
Es importante observar si han colaborado los participantes entre ellos, o han sido pasivos, si les ha resultado muy difícil, estrategias que han seguido para levantarse del suelo, etc.

  • Arcilla:

Los jugadores se agrupan en tríos para trabajar en una secuencia de escenas. El primero tiene que expresar a través del lenguaje del cuerpo lo que ha leído en una tarjeta (un animal, un oficio, un deporte, etc.) para que el segundo lo adivine. Una vez que el segundo lo acierte, tiene que moldear como si fuera un escultor al tercero que hará de arcilla, haciéndole adquirir la postura que el primer jugador expresaba corporalmente. En esta actividad son eslabones de una misma cadena, y el trabajo de cada uno depende del que haya hecho el compañero anterior.

  • Mural cooperativo:

Para este ejercicio se necesita papel continuo y ceras de diferentes colores, además de poder realizarse en espacios grandes, ya sean abiertos o cerrados.
Se coloca el papel continuo en una superficie lisa, los integrantes del grupo con música de fondo, deben de pintar trazados de diversos colores sin levantar la cera del papel, según sus preferencias e inspiración. Cuando se termina de colorear, se observa la obra común realizada y se procede a recortar en tantos trozos como jugadores haya.
Luego se mezclan dichos fragmentos, y empieza la carrera para volver a colocarlos tal y como estaban al principio para recomponer el mural grupal del inicio.
En esta dinámica es interesante valorar el proceso y el resultado: quiénes lideran el grupo, las personas que se inhiben o abstienen (indica problemas en el grupo), si el trabajo es cooperativo o individualista, etc.

Foto: acrosport la

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