Cuéntame un cuento

Suele ser una tradición, que se transmite de una generación a otra, que no entiende de países ni de fronteras, y que perdura con los años. Tal vez haya cambiado la metodología de contar el cuento, pero no la curiosidad que sigue despertando en los pequeños de la casa.

mama me cuentas un cuentoAl llegar la noche, además de lavarse los dientes, los niños han ido creciendo con la sana costumbre de dormirse escuchando un cuento de boca de sus padres. No sólo es una manera rápida de que concilien el sueño relajadamente, sino que implica el encuentro afectivo entre progenitores e hijos, que quizá no hayan podido tener en todo el día, después de la ardua jornada laboral y escolar.

Suele ser una tradición, que se transmite de una generación a otra, que no entiende de países ni de fronteras, y que perdura con los años. Tal vez haya cambiado la metodología de contar el cuento, pero no la curiosidad que sigue despertando en los pequeños de la casa.

Nuestros abuelos no disponían de materiales educativos en los que apoyarse para adornar la narración con dibujos o sonidos, como hay ahora. Se servían de las sombras, que con las manos vestían la pared de hombres, que montaban a caballo.
Se inspiraban en sus vivencias, en los cantares populares, en los cotilleos o rumores que habían oído en el pueblo, en las anécdotas de su infancia, o simplemente en el relato improvisado, que les facilitaba su imaginación ante la carita del crío.

Actualmente, los padres bien podrían dar al botón del “play” y dejar que el cuento salga de un dvd o un cd, mientras entornan la puerta, enviando un beso de buenas noches. Sin llegar a esa máxima comodidad, de modo intermedio, tenemos las historias, que pueden leer juntos a partir de libros con ilustraciones, que dotan de mayor credibilidad a las aventuras; y sobre todo, sirven de guía a los padres, quienes no tienen que devanarse los sesos después de trabajar, intentando recordar fábulas infantiles, que no hayan repetido o contado en la escuela los educadores.

Cuando los niños son muy pequeños (hasta los tres años), el escuchar simplemente la voz de papá o mamá les transmite tranquilidad, la confianza de lo conocido, les hace sentirse seguros en su entorno, y es una forma igualmente válida y saludable de expresar afecto, al mismo nivel que los besos o los abrazos. En esta etapa es más importante el cómo se cuenta (tono, pausas, modular la voz) que lo que se cuenta en sí.

En la etapa preescolar (3-6 años) el niño va participando activamente en la construcción de la historia, pregunta, se adelanta con entusiasmo al desenlace, cuestiona el significado de algunas palabras, y empieza a sentirse más o menos identificado con algunos de los personajes.

A partir de los 6 años, es un buen momento evolutivo para que los mayores aprovechen la ocasión de reflexionar después del “colorín , colorado” sobre las moralejas o aprendizajes, que podemos obtener acerca del esfuerzo, el valor, el compartir, la inteligencia, la lealtad y otros muchos valores que cada familia quiera inculcar.cuentos cd

No tenemos que pensar que esta práctica es exclusiva de niños pequeños. De hecho, el dedicar algunos minutos del final del día a leer juntos en familia, o a crear una historia entre todos los miembros, es una manera sana de intercambiar impresiones y sentimientos, de ejemplificar cómo se resuelven conflictos o dilemas, e ir adquiriendo el interés por la lectura.

Esta actividad promueve el despertar de la imaginación, dando distintos finales una y otra vez, aunque sea a las mismas historias. Permite, de forma lúdica, hablar con los niños de temas que, en otros contextos o abordados directamente, podrían resultar bruscos o difíciles de manejar, como la muerte, las prohibiciones, la violencia, las mentiras, etc. Es una forma de poner en marcha habilidades relacionadas con la inteligencia emocional, como la empatía, al ponerse en el lugar de los diferentes actores del relato.

Por otra parte, es una oportunidad tanto para el adulto como para el menor, de transgredir la realidad, de inventar lo impensable, de hacer que haya seres que puedan nadar como los peces, y animales que hablen como las personas. Es dejar libre la mente, para soñar mares rosas y despertar con soles de color verde. Todo tiene cabida en los cuentos.

No podemos olvidarnos del aprendizaje lingüístico que conlleva. El niño se va entrenando en estructurar las narraciones en: presentación, nudo y desenlace. Se le provee, desde el “érase una vez…” hasta el “y comieron perdices”, de palabras nuevas, gramática y sintaxis para elaborar las oraciones. Además, la dramatización es constante, al entonar los diálogos de los protagonistas en esas frases de exclamación y sorpresa, que tanta expectación y risas generan entre los chiquitines (“y de repente…!”).

Eso sí, tanto si lees como si inventas un cuento para esos “locos bajitos”, no puedes dejar que se te escape la magia. Aquí van algunas recomendaciones para que disfrutéis de cuentacuentos, y se convierta en una actividad entretenida y pedagógica:

-No leas de forma rutinaria, pues parecerá que estás obligado, y él te lo notará. Utiliza distintos tonos de voz para los personajes.

-Vigila la velocidad de la lectura, el niño ha de disponer de tiempo para visualizar algunas escenas o descripciones.

-Vecuentos para dormir adecuando y adaptando el vocabulario a su edad.

-Observa que no le suscite temor o ansiedad. Cierta emoción es buena, pero recordemos que después tiene que acostarse solito.

-Si quieres inventar un cuento, deja que él participe (“¿y tú que crees que le dijo la princesa…?”). Puedes guiarte de una anécdota del día, de una noticia o de una película.

Túrnate con tu pareja, ambos tendréis estilos y relatos variados que aportar, con los que enriquecer esta rutina nocturna.

-Ni que decir tiene que cuando se dice “FIN” es el final, de lo contrario puedes encontrarte en la incómoda situación de llevar 4 cuentos en la misma noche, ante sus incansables ojos abiertos.

-Para gustos los colores y los cuentos. Cada niño es un mundo, y habrá que ir conociendo cuáles son sus preferencias.

Aquí puedes encontrar algunos de los cuentos de siempre, combinados con otros nuevos, poesías infantiles, fábulas y cuentos interactivos.

Déjate seducir por el encanto de los relatos que nos acompañan a mayores y pequeños, a lo largo de la vida, y permiten que tengamos esos dulces sueños tan deseados.

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