Consejos para oposiciones

Las oposiciones son cuestión de suerte. Puedes haber estudiado casi todos los temas y que no te salga ninguna, o el que te salga te lo sepas mal. Al igual, puedes haberte estudiado un solo tema, acertar y bordar el examen. Mis consejos son de aplicar el sentido común, no memorizar muchas cosas, realizar esquemas para desarrollarlos a la hora del examen y tener claro los cuatro conceptos clave de cada tema.

Opositores esperando para examinarse

Tras presentarme a la primera prueba de las oposiciones para ingresar en el cuerpo de profesores de enseñanza secundaria –recuerdo que en un post anterior expliqué que el concurso consistía en dos pruebas: una primera escrita y una segunda oral–, he sacado varias conclusiones.

La primera es que las oposiciones son un concurso y, como tal, el azar entra en juego de manera bastante decisiva. He contrastado diversas experiencias y opiniones, y todas me dicen lo mismo: no porque hayas estudiado más temas vas a hacer un extraordinario examen. Prepararse unas oposiciones con cuarenta o cincuenta temas en la cabeza puede ser una estrategia traicionera. En casa o en la biblioteca puedes tener perfectamente amueblado lo que vas a contar. Es más, puedes, incluso, tener el tiempo contado para que, en las horas que dure el examen, exprimas al máximo lo que has estudiado. Sin embargo, una vez llega la hora de la verdad, todo cambia. Los nervios te hacen perder gran parte del tiempo. Además, lo que explicas sobre el papel es lo que te ha quedado en la memoria, que muchas veces suele ser escaso y otras, confuso. Por ello, la segunda conclusión que saco es que la preparación de unas oposiciones no consiste en estudiar al detalle las treinta páginas de cada uno de los temas que las academias han elaborado –para bien o para mal– y que te hacen pagar a precio de oro. Yo aconsejo captar las ideas fundamentales de un tema, a partir de un índice –no más de cuatro o cinco nociones por epígrafe–, y desarrollarlas a través de algunas citas, ejemplos o autores –que es lo que da originalidad al tema–.


En tercer lugar, es preferible diseñar los temas por tu cuenta, antes que hacer lo mismo que la inmensa mayoría de los opositores. De esta manera, podrás desmarcarte de lo que otros escriban, si es que eligen el mismo tema que tú. A largo plazo, aunque sea más trabajoso y lento, la propia elaboración de los temas es más eficaz que seguir al pie de la letra lo que las academias te dictan. Por último, y en cuarto lugar, te aconsejo que hagas, de las preguntas que te dan a elegir en el examen, la más difícil, pues seguramente será la que nadie realice; y por tanto, tomes ventaja respecto al resto de opositores.

Recuerda que las oposiciones son un concurso azaroso y, a la vez, una competición por una plaza de funcionario. Así que suerte a los que se presenten. Tras la próxima prueba, os seguiré contando más experiencias.

Foto: Gonzalo Barroso

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