Consejos para estudiar en verano

La necesidad o los cursos de verano empujan a muchos estudiantes a tener que estudiar durante las vacaciones de verano, una opción que se hace muy cuesta arriba para algunos alumnos. Con todo, existen consejos que ayudan a mejorar la concentración y encontrar las ganas de estudiar durante los meses estivales.

Los meses de verano vienen marcados por escapadas a la playa, fines de semana en la montaña, pasar el tiempo con los amigos y para hacer todo aquello que no hemos hecho a lo largo del curso por falta de tiempo. No obstante, no son pocos los estudiantes que deben aprovechar también el verano para sacar adelante asignaturas pendientes para septiembre o deciden hacer cursos de verano para mejorar en idiomas.

A pesar de la obligación o la voluntad de mejorar académicamente, estas fechas son complicadas para concentrarse. Al agobiante calor de muchos rincones deben sumarse el ruido, el desorden alimentario, las situaciones de angustia o los problemas personales para afrontar con ganas las sesiones de ‘hincar los codos’ frente a los apuntes. Sin embargo, existen algunos trucos para mejorar la concentración durante los meses estivales que ayudan a encontrar las ganas de estudiar.

Algunos estudiantes pensarán que es totalmente imposible centrarse en verano, en especial donde las temperaturas alcanzan los cuarenta grados o el bochorno aprieta todo el día. El calor influye a la hora de estudiar, ya que la incomodidad que produce incide directamente en el nivel de concentración. Para contrarrestar sus efectos, se recomienda instalarse en una habitación ventilada y evitar las horas de máximo calor, planificando las horas de estudio temprano por la mañana o durante la noche (sin renunciar a las horas de sueño para estudiar).

Uno de los colectivos que más sufre de veranos cargados de apuntes son los universitarios, que en algunos casos deciden quedarse en sus pisos de estudiantes para estudiar. Aunque esta parezca una forma ideal para conseguir tranquilidad y evitar las mayores distracciones, al estar solos se alteran los ritmos y la rutina desaparece por completo. Al mismo tiempo, esta sensación de soledad aumenta el agobio y disminuye la concentración; por lo que es mejor estar en compañía que en un piso alejado del mundo y de toda compañía.

Ligado a este punto, es básico cuidar la alimentación durante los meses de verano para poder conseguir un buen nivel de concentración frente a los apuntes. Para un buen rendimiento de a memoria y la capacidad de la concentración es recomendable llevar una dieta equilibrada y adecuada, con tres comidas diarias en las que no falte la fruta y la verdura. A más, beber entre 1,6 y 2 litros de líquidos al día ayudará a mantener el cerebro despierto, a lo que siempre puede añadirse alguna bebida con un poco de cafeína para aquellos picos de necesidad.

Una de las claves más básicas para conseguir estudiar con dedicación es medir muy bien el tiempo y hacer una organización eficiente. Los meses de verano son característicos de días caóticos, en los que uno se despierta y no sabe lo que hará; por ello es necesario tener la voluntad de hacer un plan organizativo y repartir el tiempo de estudio con el de ocio. Es verano, y hay tiempo para estudiar y disfrutar de la familia, los amigos y la pareja.

Relacionado con el tiempo de ocio, algunos factores escapan al control directo del estudiante como son las llamadas de los amigos, los planes espontáneos con la pareja o las escapadas familiares a dos días del examen más importante del curso. Al respecto, la mejor política para estudiar en los meses de verano es restringir las llamadas a determinadas horas o no quedar en horas planificadas de estudio. De igual modo, los familiares que convivan en la casa deben tener claro que existe un tiempo para el estudio que deben respetar.

Imagen: Sister72

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