Cómo combatir el fracaso escolar

Los estudiantes que no consiguen superar los objetivos del curso engloban las tasas de fracaso escolar. Para combatir esta situación es necesario la implicación de padres y docentes con el alumno, buscar las causas de su suspenso e incentivar sus ganas de aprender.

fracaso

El ‘fracaso escolar’ es uno de los conceptos que más se escuchan en el ámbito educativo, siendo un medidor de la calidad de la enseñanza de un país. Sin embargo, olvidamos pensar que detrás de esta tasa se escode un estudiante que no ha alcanzado los objetivos académicos propios de su curso y edad, un alumno que vuelve a casa con malas notas y llega a repetir curso e, incluso, puede llegar a plantearse abandonar su formación por estos motivos.

España es uno de los países europeos con mayores tasas de abandono escolar, afectando al 20% de sus jóvenes. Si bien esta es la última consecuencia del fracaso escolar, lo cierto es que las malas notas son habituales entre los escolares españoles. Muchas veces se señala las escasas ganas o la poca predisposición de los alumnos como las razones de su fracaso académico, en vez de averiguar la causa real de sus suspensos.

La depresión, la ansiedad, una mala rutina del sueño, trastornos como la dislexia o incluso el Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH) o una mala relación con los compañeros de clase son algunos de los aspectos que pueden generar o agudizar el fracaso escolar. Una detección temprana de los problemas o patologías que puedan hacer que el alumno suspenda ayudan a revertir el fracaso escolar, actuando desde las primeras señales de alerta.

La supervisión de un adulto es necesaria para detectar si el alumno tiene problemas en su aprendizaje, identificar las causas y buscar soluciones; insisten los especialistas. Asimismo, los expertos apuntan que la clave para evitar el fracaso escolar está en el acompañamiento de los padres y de los profesores. Desde el aula se debe mantener a los alumnos motivados los padres deben ejercer un rol activo en la educación de los niños y adolescentes.

Desde edades tempranas deben fomentarse hábitos de estudio adecuados, elaborar un horario para el estudio, las actividades extraescolares y el tiempo de juego; y lugares concretos de casa donde hacer las tareas del colegio a más de otras técnicas de estudio para tener un curso 10. Los padres y docentes deben motivar e incentivar a los estudiantes, no reprender o gritar, asegurándoles que pueden superar los objetivos del curso si siguen esforzándose. La involucración y ayuda de docentes y padres es fundamental para el éxito educativo.

Imagen: © racorn

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