Beneficios educativos del turismo rural

El turismo rural es una excelente alternativa a la playa para pasar las vacaciones de verano. Si practicamos turismo rural podremos hacer muchísima actividades que seguro que harán a los niños olvidarse de la piscina y el mar. Además de la tranquilidad que este tipo de turismo aporta, también nos brinda la oportunidad de conocer mejor la naturaleza y aprender valores como el compañerismo.

Bosque de Oma

Estamos en pleno verano y muchos aún no han decidido sus vacaciones o a algunos ya se les ha terminado y ya están pensando en la siguiente escapada. Si estás cansado de tanto “playeo” y de tanto jaleo que se monta en la costa española durante los meses de verano, déjame aconsejarte unas vacaciones diferentes, únicas e inolvidables: el turismo rural. Sí, es cierto que durante esta época del año hace excesivo calor y lo que a los niños les apetece es darse un chapuzón en la piscina o en el mar. Sin embargo, existen muchas zonas de la Península Ibérica donde el turismo rural no está reñido con lo que a los pequeños les gusta hacer.

En primer lugar, si te diriges hacia el norte de la Península, encontrarás tanto playa como turismo rural, separados por apenas unos metros. Toda la costa de Vizcaya, Cantabria y Asturias merece una especial atención. Además, la cercanía de parajes tan impresionantes como los Picos de Europa, en el caso de Cantabria, hace que podamos combinar playa y turismo rural sin muchos problemas de desplazamiento. En segundo lugar, el turismo rural ofrece una gran variedad de actividades que se pueden hacer con niños y de las que estoy seguro que los más jóvenes de la casa se enamorarán. ¿A quién no le gusta hacer una gymkhana? Pues bien, ésta es una de las actividades que se pueden realizar mientras se practica turismo rural. Y es que la gymkhana puede estar pensada de tal manera que los niños conozcan, por ejemplo, los tipos de árboles que existen en una determinada zona. Sin duda, durante el verano también es buen momento para aprender.


El turismo rural te ofrece una serie de condiciones únicas para que los niños disfruten del campo, aprendan valores de convivencia, sepan valorar, por ejemplo, una buena comida y compartan experiencias con su familia. Por ejemplo, sin pasan por Vizcaya, hago una recomendación para todas las edades: vayan al Bosque de Oma, donde encontrarán un paraje de extrema belleza, lleno de árboles pintados por el artista Agustín Ibarrola. Si deciden ir al Pirineo catalán, existen numerosas casas rurales en toda la zona de Girona y Lleida. Paisajes naturales, vistas increíbles de cielos estrellados, ausencia total de ruidos y contaminación… Si yo me tuviera que decantar por unas vacaciones ahora mismo, lo tendría clarísimo. Y es que no sólo se disfruta y se descansa, sino que también se aprende.

Foto: Gonzalo Barroso

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