Beneficios del desarrollo de la inteligencia emocional

Desarrollar tu Inteligencia Emocional sólo puede traerte beneficios, descúbrelos y comienza hoy mismo a potenciar tu IE.

Piensa y desarrolla tu Inteligencia Emocional

Piensa y desarrolla tu Inteligencia Emocional

Ya hemos diferenciado la inteligencia de la inteligencia emocional, hemos descrito sus características más salientes y hemos hablado de las formas en que la misma es aplicada y acompañada por las nuevas tecnologías que dominan nuestra vida cotidiana.

Pero de lo antedicho es natural que se desprenda una duda: ¿Podemos mejorar nuestra inteligencia emocional?, a la que hemos tratado de responder con unos tips muy útiles para trabajar nuestra inteligencia emocional y aumentar nuestras capacidades de conexión con nosotros mismos y con los demás, para comprender mejor todas las situaciones y resolver conflictos.

Es momento de la segunda pregunta: ¿Para qué?, es decir, ¿Qué beneficios nos aporta desarrollar nuestra inteligencia emocional?


Desarrollar nuestra inteligencia emocional puede traernos muchos beneficios, uno de ellos, y quizás el más importante para las personas que necesitan alimentar su proactividad y mejorar su rendimiento en el estudio o el trabajo, es “adquirir recursos para auto motivarse”; adquirir la capacidad de persistir frente a situaciones adversas o decepciones; aprender a controlar los impulsos; demorar las gratificaciones; regular el sentido del humor y dejar de lado los estallidos emocionales y desequilibrios anímicos; evitar que los problemas diarios disminuyan la capacidad de pensar y resolver conflictos; además de permitirnos mostrar empatía.

Si sumamos e intentamos resumir lo que, en una visión genérica, nos aporta el desarrollo de la inteligencia emocional, podemos decir que “mejora nuestra calidad de vida”, y no estamos exagerando.

Así, podemos “prescribir” este tratamiento de desarrollo de la IE a quienes necesitan prevenir enfermedades, adicciones, depresiones, ansiedad, fobias, agresividad, falta de sentido de vida, baja autoestima y otros males que aquejan a la sociedad actual y afectan a niños, jóvenes y adultos por igual.

La diferencia entre una persona que desarrolla su IE y una que no es simple: la primera es una persona sana, equilibrada y armoniosa con los diferentes aspectos de su vida pues ha aprendido a manejar las emociones propias y ajenas lo que, además, le ha permitido tomar decisiones asertivas en los momentos oportunos.

En el trabajo, en el hogar, en los diferentes ámbitos sociales, una persona con IE desarrollado se destaca porque soporta las presiones y adversidades, tiene automotivación, confianza, buenas relaciones interpersonales, incluso en el trabajo y con los jefes, resuelve conflictos propios y entre otros sin problemas.

Estos resultados se repiten en las esferas emocionales de pareja y de familia donde la mejoría en la calidad de comunicación, en entender las necesidades del otro y poder actuar en consecuencia, mejoran las relaciones interpersonales acercando paz a los círculos íntimos.

Dado que no hay edad para el desarrollo de la Inteligencia Emocional, se recomienda que desde niños, ayudemos a desarrollar esas habilidades en el seno familiar, intentando contagiar la actividad a los centros educativos.

Todos tenemos potencialidades para desarrollar la IE, aunque no los distingamos desde el primer momento, el camino del auto conocimiento será el primero que se emprenda para potenciar la IE y mejorar las distintas esferas de nuestra personalidad.

Fotografía: hmk en Flickr

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