¿Por qué no es bueno contratar a amigos en tu empresa?

Si eres emprendedor seguro te has enfrentado al dilema de emplear a desconocidos o a tus amistades. Examina bien los conflictos de intereses que surgen cuando tienes amistades en tu equipo de trabajo.

¿Por que no es bueno contratar a amigos en tu empresa?

Cuando se mezcla lo laboral con lo personal, algo tiende a salirse de proporción. Ocurre en las parejas, pero también en las amistades. Iniciar un negocio con un amigo, o integrarlo a la nómina de tu compañía, puede ser la peor decisión que puedas tomar. Mientras más estrecha sea su relación, más probabilidades habrán de considerar su contratación, sin importar quizás que cumpla o no con el perfil necesario, algo que podría resultar traumático. Y si el aspirante es un amigo de tu amigo muchísimo peor. El favor puede salir costoso. No es exageración. Sigue leyendo y sabrás a lo que te enfrentas en este tipo de situaciones.

Amigos en la oficina ¡NO!

Que tu amigo se una a la plantilla de tu empresa puede generar múltiples inconvenientes. Si son socios y trabajan codo a codo, no habrán hechos que lamentar, pero si es tu empleado y en el proceso notas que no da la talla, es irresponsable, no se adapta al equipo de trabajo o se vale de su amistad para llegar tarde o no cumplir con sus obligaciones, el panorama se irá tornando color de hormiga.

Lo mejor es que te abstengas de otorgar cargos como si fuesen ayudas o amparos. De lo contrario, afrontarás grandes conflictos y dolores de cabeza. En principio, quienes entraron por méritos propios estarán celosos y, probablemente, terminarán sobrecargados de tareas al tener que asumir las responsabilidades de tu amigo. Además, podrías terminar perdiendo una amistad de años por molestias asociadas a la conducta de uno o de ambos.

Puede que te de vergüenza ejercer presión por temor a ofenderlo, o que él no tome a bien tus llamados de atención, y por ahí iniciarían los disgustos. Se requiere de mucha madurez para que todo transcurra con normalidad, pero no siempre se tiene. Los peores escenarios son los siguientes:

  • Más distracciones: seamos sinceros, los temas para conversar con los amigos nunca tienen fin. Por ello, tenerlos en la oficina constituye una tentación difícil de vencer. ¿Quieres arriesgarte a que baje tu productividad?
  • Ascensos y celos: volvemos al tema de las preferencias. Tu amigo podría esperar que lo asciendas por su amistad, y no por su capacidad o profesionalismo. Cuando otro trabajador tenga la promoción que él esperaba, los celos se harán notar, y el trato hacia ti cambiará. 
  • Objetividad cero: cuando le hagas críticas sobre cómo mejorar en su trabajo es probable que lo tome a título personal. También es posible que optes por cohibirte por miedo a su reacción. De ambas maneras, comprometes tu labor y los resultados de la misma.
  • Favores constantes: como hay una confianza fuera del lugar de trabajo, tu amigo se mostrará con más libertad para pedirte favores. Esto puede llevarte al favoritismo y a perder el respeto de los otros empleados. En el peor de las circunstancias, se sentirá con derecho a faltar, por ejemplo, y poner disculpas.

Mantener el foco

Mantenerse enfocado es crucial cuando de negocios se trata. No obstante, si en la oficina tienes a alguien que te conoce íntimamente, como amigo o como familiar, es sencillo perder el norte. Como jefes es indispensable poder exigir calidad y resultados. Sin embargo, se te dificultará hacerlo en días de crisis a causa de esa persona. 

De por sí tener una vida equilibrada entre compromisos laborales y personales es todo un reto. Teniendo como compañero de trabajo o socio a un amigo, se hace casi imposible. Hasta el más ligero desliz arriesgará la relación que comparten. Apegado a la realidad, tienes que considerar si emplear a tu amigo vale los riesgos, porque estarían comprometiendo el futuro de tu empresa, tu profesión y su amistad.

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