Las universidades no fomentan el espíritu emprendedor en los jóvenes

Los estudiantes entran en la universidad con ganas de emprender, sin embargo, al término de su formación tan sólo uno de cada diez alumnos conserva la ilusión por crear un negocio propio. Y es que la universidad no juega el papel que debería en el fomento y ayuda al emprendimiento.

emprendedor

El espíritu emprendedor está muy presente en los jóvenes universitarios, quienes desean crear su propia empresa al terminar los estudios o, incluso, durante el transcurso de su carrera. Las bajas oportunidades del mercado laboral para los titulados universitarios sin experiencia y la alta competitividad entre jóvenes con una formación similar han hecho que el emprendimiento sea una de las vías favoritas para acceder al primer empleo de los jóvenes titulados.

Una investigación de la filial del Banco Santander en Reino Unido ha revelado que una cuarta parte de los estudiantes universitarios valora emprender una empresa propia al culminar los estudios. No obstante, la realidad muestra que sólo el 10% continua con este objetivo al terminar la universidad, demostrando que en el transcurso de su formación superior la motivación inicial de crear algo propio se va perdiendo hasta desaparecer.

El estudio del Banco Santander consultó a los jóvenes sobre el respaldo recibido por parte de la universidad como apoyo para emprender su propio negocio. Más de un tercio de los alumnos consultados explicaron que el apoyo y la formación en emprendimiento ofrecida por la universidad fue “buena”, aunque concluyeron que podría haber sido mejor. De este dato se desprende que la universidad no juega un papel importante en fomentar el emprendimiento entre los jóvenes titulados.

¿Qué deberían hacer entonces las universidades? La respuesta depende de cada centro y de lo que esperen del futuro profesional de sus titulados. No obstante, las universidades deberían ofrecer a sus estudiantes un tratamiento del mundo del emprendimiento y fomentar las cualidades para conseguir iniciar un proyecto propio; articulando de este modo los programas educativos más eficientes para el conjunto de estudiantes.

Asimismo, las universidades deben hacer un ejercicio de cambio de mentalidad y empezar a valorar de forma diferente el éxito de sus egresados. En el momento de medir las tasas de éxito de sus titulados, acostumbra a considerar como empleados a aquellos profesionales que desempeñan un trabajo formal de manera dependiente, dejando al margen a aquellos que han decidido poner en marcha su propio negocio. De este modo, ofrecen un panorama poco fiel a la realidad laboral de cada titulación y centro.

Centrarse en las cifras de ‘empleabilidad’ lleva a los centros universitarios a descuidar la importancia de fomentar y conservar el espíritu emprendedor que tienen los alumnos durante las primeras fases de su formación. Una situación que lleva a los estudiantes a perder el interés por poner en marcha su propio negocio a medida que avanzan por el sistema educativo superior; que termina con estadísticas como la del Reino Unido, donde sólo el 10% de jóvenes conservaban su objetivo de poner en marcha una empresa.

Las universidades que fomentan el emprendimiento

El informe de la filial británica del Banco Santander ha mostrado una realidad en la que los centros universitarios no mantienen ni fomentan las actitudes de emprendimiento en los jóvenes, logrando que estos pierdan el interés por crear sus propias empresas. Sin embargo, algunas universidades han logrado percatarse de las necesidades de sus alumnos y han optado por poner en marcha iniciativas para ellos.

No obstante, algunas de las instituciones universitarias más destacadas han empezado a aplicar iniciativas para cambiar esta situación, como la Universidad de Leeds, que dispone de un plan para que sus estudiantes puedan pasar un año entero desarrollando su proyecto de empresa. Estos jóvenes tienen a su disposición un asesoramiento por parte de profesionales del emprendimiento, espacios físicos para desarrollar su negocio e incluso instalar sus oficinas; teniendo un seguimiento mensual para que su idea llegue a buen puerto.

Otro caso es el de la University College de Londres, que creó un centro para fomentar la iniciativa empresarial de sus alumnos. En este espacio, los jóvenes que busquen asesoramiento para emprender su propio negocio y el público en general que tenga interés por la creación de una empresa pueden acceder a un asesoramiento profesional. También algunas universidades españolas ofrecen programas de emprendimiento a sus alumnos, para que estos ganen en habilidades e interés por crear un negocio propio.

Los centros pioneros del mundo en enseñanza e inserción laboral comienzan a incorporar medidas para fomentar el emprendimiento entre sus estudiantes, incluso entre los jóvenes que no están matriculados, aceptando las tendencias mundiales que apoyan y buscan fomentar la creación de empresas propias. Considerando esta corriente, decidir estancarse en las cifras de inserción laboral por cuenta ajena y no ofrecer formación para el emprendimiento puede comportar quedarse atrás, perder estudiantes y descender en los rankings mundiales.

Imagen: StartupStockPhotos

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