Cómo saber si mi idea será negocio

Saber si una idea será un buen negocio o no, es algo realmente difícil. Si existiera una formula matemática para saberlo, seguramente muchos proyectos no hubieran nunca, ni si quiera comenzado. Sin embargo, existen algunas pautas que podemos tener en cuenta para tratar de disminuir al máximo las posibilidades de fracaso.

Cómo saber si mi idea será negocio

Ya hemos hablado en diversas oportunidades sobre las diferentes maneras de esquivar a la crisis y la falta de trabajo. Dentro de las distintas opciones que fuimos abarajando desde que la falta de empleo comenzó a ser una realidad, una de ellas era la posibilidad de transformarnos en nuestros propios jefes, es decir, llevar adelante nuestro propio emprendimiento laboral.

El primero de los pasos dentro del emprendimiento laboral es la idea, aunque es solo eso, un primer paso. ¿Cómo saber si esa idea será un buen negocio? ¿Si dará sus buenos resultados? Esas respuestas ya son parte de los pasos siguientes, ya un poco más complicados.

Saber si una idea será un buen negocio o no, es algo realmente difícil. Si existiera una formula matemática para saberlo, seguramente muchos proyectos no hubieran nunca, ni si quiera comenzado. Sin embargo, existen algunas pautas que podemos tener en cuenta para tratar de disminuir al máximo las posibilidades de fracaso.


Lo primero que debemos hacer es un análisis de la fortaleza del proyecto. Es decir, una evaluación de nuestras capacidades, y las de quienes se involucren en el proyecto, de llevar adelante la idea. Factores como: la inversión económica necesaria, los recursos humanos especializados que necesitaremos, la capacidad de cumplir con restricciones legales, etc.

Dentro del factor económico, si la idea es conseguir financiamiento, también habrá que evaluar si la idea cuenta con posibilidades de ser aceptada por las entidades económicas que pueden ofrecernos el dinero necesario.

Lo segundo será evaluar la solvencia técnica. Aquí hablamos de la posibilidad de rodearnos de profesionales o entendidos en el negocio que queremos comenzar, el sistema de comercialización, características del sector, etc.

El mercado en el que nos queremos involucrar también es uno de los aspectos que debemos analizar. Por ejemplo: El tamaño del mercado, su potencial crecimiento, accesibilidad de los clientes, el nivel de competencia ya existente, etc.

A partir de la evaluación de estos aspectos podríamos conocer la rentabilidad que podría llegar a tener nuestro proyecto, analizando si la inversión necesaria está justificada con la rentabilidad que podría producir.

Estos son tan solo algunos aspectos, por supuesto que no garantizan que una idea vaya o no a funcionar, pero si, evaluando cada una de ellas, nos permitirá ir un poco más allá y comenzar a ver pro y contras del proyecto.

En cualquiera de los casos, es importante que apelemos a la objetividad y para ello es necesario que contemos con la mayor cantidad de información posible, para así poder tener una apreciación más clara sobre la posible respuesta del mercado.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...