“Volver al pie”

Las ciudades españolas están atiborradas de parados y cada vez hay menos trabajo para todos. Algunos eligen emigrar a otras ciudades en busca de empleo, pero otros eligen la vida y el trabajo de campo.

La crisis ha motivado a muchos a acudir a la máxima creatividad para conseguir zafarse de la “época de vacas flacas” y, sin dudas, una de las respuestas más creativas a la crisis es, al mismo tiempo, la más básica.

En las últimas décadas, el ritmo de industrialización, la creciente vida urbana y el abandono de los entornos rurales (más que para el turismo) para asentarse en las grandes urbes y tender a la sedentarización que se observa fruto de la no necesidad de esforzarse para conseguir lo que se quiere (y que ahora se puede comprar por Internet), sumado a que la tecnología ha cambiado muchos trabajos y los ha sentado en una oficina 8 horas al día, nos hacía creer que no era más que “evolución”.

Sin embargo, españoles y griegos tuvieron una idea revolucionaria que es la de desandar el camino antes descrito y que, como todos ya sabemos, nos ha dejado en la crisis en que estamos hce más de 4 años.

Así, españoles y griegos, desempolvaron los viejos oficios de sus abuelos y, ante la falta de empleo en la ciudad, decidieron volver a trabajar al campo. Volver al pie.

Y es que cuando el asfalto caliente no sirve más que para empeorar las cosas, las cosechas no sólo se ven tentadoras por refrescantes sino también como forma de vida.


En una encuesta de Kapa Research realizada a casi 1.300 griegos en marzo, el 68% dijo haber considerado mudarse al campo porque consideraban que esa era una vida más barata y de mejor calidad, por lo que la mayoría de ellos pensaba mudarse de forma permanente.

Entre los españoles la encuesta arrojó cifras en el mismo sentido aunque no tan contundentes como las de los griegos: Según el último informe de empleo agrario elaborado por el COAG (coordinadora de agricultores y ganaderos) del total de la población ocupada en el sector agrario (808.500) la población extranjera supone un 23.53% (190.300)», menos que en años anteriores.

Tradicionalmente, los empleos relacionados a la producción agrícola son cubiertos por mano de obra extranjera, pero poco a poco la reaparición de los nacionales queriendo recuperar este mercado laboral, se hace evidente.

El número de nacionales reclutados como braceros para la campaña de la fresa en Huelva supera por primera vez desde hace años al número de extranjeros que se dedican a la recogida de esta fruta.

La mayoría de los españoles que no consiguen empleo en las ciudades deciden marcharse a otras ciudades en otros países en busca de ese puesto de trabajo que le permita la vida urbana que pretende vivir, pero cada vez, otro grupo de españoles que no quiere dejar el país, empiezan a considerar el retorno al campo.

Fotografía: LarraZun en Flickr

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