Se divisa el fin de la negociación colectiva

La reforma de los convenios colectivos llevaba meses estancada en el inmovilismo de patronal y sindicatos. No obstante, parece que por fin empieza a perfilarse el acuerdo y que podría ser una realidad este mismo mes. El Gobierno había establecido como fecha límite para la negociación este sábado 19 de marzo pero, según han adelantado ambas partes, las conversaciones podrían alargarse hasta finales de mes. A pesar de haber admitido la flexibilidad en el plazo, el deseo del presidente José Luis Rodríguez Zapatero sería poder presentar el resultado en la cumbre de la Unión Europea del próximo 24 de marzo.

El modelo salarial español de nuevo a debate

La ultractividad de los convenios y su flexibilidad interna están siendo los principales puntos de debate en esta negociación. En el primero de los casos, parece que tanto sindicatos como CEOE se muestran dispuestos a recurrir a un mediador o árbitro en el caso de que la negociación de un convenio se alargue en el tiempo más allá de su vigencia. Dicho de otro modo, lo que sucedió con el famoso convenio de los controladores aéreos, caducado desde hacía seis años pero no renovado por la incapacidad de empleados y empresa de alcanzar un acuerdo. Según informan hoy en El País, el nuevo procedimiento consistiría, primero de todo, en establecer un plazo de entre tres y seis meses de diálogo antes de que el convenio expire. Después de una prórroga máxima de uno o dos años, y en caso de que en todo este tiempo no se llegue a un consenso, se recurriría al arbitraje.

La flexibilidad interna hace referencia a la libertad de la empresa para apartarse temporalmente de lo pactado en el convenio colectivo en situaciones extraordinarias, como por ejemplo un mal momento económico. La CEOE aboga por que sea el empresario quien tenga potestad absoluta sobre estos cambios mientras que los sindicatos exigen una mayor participación.

Sea como sea, y según informan en La Vanguardia, parece que los expertos consideran esta reforma de “baja intensidad”, tal y como sucedió con la recientemente aprobada reforma laboral. Y es que las dificultades para lograr el equilibrio han obligado a concesiones por ambas partes, lo cual ha ‘descafeinado’ gran parte de lo estipulado. El mejor ejemplo lo encontramos en la cuestión salarial. A pesar de que varias voces a nivel estatal y europeo recomiendan ligar los sueldos a la productividad, el documento de la reforma podría contemplar esta opción solo en el preámbulo. A la hora de la verdad se seguirá tomando como referencia la inflación prevista por el Banco Central Europeo con la correspondiente cláusula de revisión. Algo parecido ha sucedido con los convenios provinciales, establecidos en tiempos del franquismo y de los que se recomendaba prescindir. Parece ser que ni dirigentes empresariales, ni sindicatos de dichos territorios están dispuestos a esta renuncia, por lo que se ha decidido que estos convenios vayan desapareciendo paulatinamente. Según informan en el rotativo catalán, esto “supone una evolución muy lenta hacia el objetivo de alcanzar una estructura más racional”.

A pesar de no cumplir con todo aquello deseado, la reforma de los convenios colectivos logra modificaciones en una materia que no se tocaba desde 1980, año de la aprobación de la Ley Básica de Empleo. En breve, según parece, conoceremos todos los detalles definitivos.

Foto: Trozos de tiza por sergis blog en Flickr.com.

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