¿Qué son los job hooper?

El job hopper es un trabajador con un perfil ambicioso, capaz de dejar atrás un puesto de trabajo seguro en busca de un empleo que culmine sus objetivos personales.

Work life balance

Puede que no hayas oído nunca la palabra job hooper, pero si hablamos de trabajadores que saltan periódicamente de un puesto de trabajo a otro es posible que hasta te sientas identificado con uno de ellos. El job hooper es un fenómeno que afecta generalmente a los trabajadores de la generación Y, los nacidos entre principios de los años 80 y finales del siglo XX e incluso a los millennials, los que llegaron al mundo a partir del 2001; aunque menos entre estos últimos debido a su juventud.

Los tiempos cambian, y con ellos la mentalidad de las personas. Todos conocemos algún ejemplo de alguien que se ha pasado la vida en la misma empresa, desde que entró como aprendiz a los 14 o 16 años hasta su jubilación. Una trayectoria a lo largo de la cual se ha ido abriendo paso en la empresa, un seguro de vida, dejando de lado las aspiraciones personales y renunciando a empleos que quizá le llenaban más personalmente pero que en el aspecto económico y de continuidad generaban muchas dudas.

Sin embargo, ese perfil que se pasa la vida en la misma empresa parece cada día más una rémora del pasado. La generación Y sí que tiene esa ambición para perseguir el trabajo de sus sueños que quizá le faltó a las generaciones anteriores -además de más facilidades, por ejemplo, en formación-, y eso se nota en su currículum. De ahí la aparición de los job hoopers, que pasan una media de 5 años antes de cambiar de trabajo según una encuesta publicada en el The Guardian’ británico; aunque hay varios perfiles de job hooper.

Perfiles del job hooper

Aunque según el rotativo británico los job hoopers, también llamados job jumpers por sus continuos cambios de empleo, pasan una media de cinco años antes de buscar un trabajo mejor el primer tipo de job hooper pasa mucho menos tiempo. Se trata del joven que compagina trabajos en fin de semana o durante las vacaciones con sus estudios para pagarse la formación, generalmente una primera incursión en el mercado laboral que se caracteriza por la temporalidad y la precariedad que suele acompañar a estos empleos.

En un segundo nivel encontraríamos las prácticas curriculares. La gran mayoría de carreras o grados de formación profesional exigen unas prácticas en empresa para completar la formación y no son pocos los estudiantes que además de las prácticas obligatorias realizan prácticas voluntarias en diferentes tipos de empresa aunque siempre relacionadas con sus estudios. Esta evolución de las prácticas se nota en el currículum de los millennials y de la generación Y, que muchas veces encadenan contratos de prácticas.

Y así llegamos al momento de abandonar los estudios, dejar las prácticas a un lado y centrarse en el desarrollo de la carrera profesional. Es ahí donde entran en acción el deseo de realizarse del que hablábamos antes, esa búsqueda continua del trabajo soñado que hace que muchos trabajadores cambien de empresa cada cierto tiempo en busca de un trabajo de acuerdo con sus aspiraciones y objetivos. Cuando se sienten estancados y tienen una oportunidad de mejorar no dejan pasar ese tren pese a la incertidumbre que pueda suponer.

Los reclutadores ante los job hoppers

Hay dos posibles reacciones entre los reclutadores cuando se enfrentan a un currículum donde abundan los cambios de empleo, cada una con sus seguidores y sus detractores: huir al momento del candidato y enviar su currículum a la trituradora de papel o interesarse por él y convocarlo para una entrevista a la mayor brevedad posible. Por suerte, la primera opción es cada vez más un recuerdo del pasado y entre los reclutadores se está imponiendo la tendencia de aprovechar los conocimientos de los job hoppers.

De hecho, un job hopper puede ser el mejor espía para saber qué hace la competencia. Si el candidato ha pasado por diferentes empresas del mismo sector sabrá las metodologías que se utilizan en esas empresas, como se actúa en ellas, cuáles son sus intereses… Es verdad que esta circunstancia siempre se puede volver en contra de la empresa, pero esa información es muy valiosa y esta es una forma fácil de conseguirla.

Otro punto a favor de los job hoppers son los conocimientos sobre el puesto de trabajo y las buenas prácticas que han logrado a lo largo de su experiencia, por lo que las empresas no perderán tiempo en formarlo. Suelen ser trabajadores con una gran capacidad de adaptación a nuevos puestos de trabajo o responsabilidades, capaces de construir fácilmente nuevas relaciones laborales y, otro aspecto importante, suelen tener una importante red de contactos dentro de su sector o profesión.

La decisión final siempre está en manos de los reclutadores o del máximo responsable de la empresa, y en el caso de los job hoppers no es una excepción. Aspectos como la amplia experiencia con la que cuentan o las ideas frescas que pueden aportar son un plus, factores que deberían ser más que suficientes para quedarse con el candidato aunque siempre . Otra razón para confiar en los job hoppers es que son el futuro. Uno de cada cuatro trabajadores de menos de 35 años han pasado por esta situación.

Más información: infoempleo

Foto: © shirotie

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