La brecha de género en España: sólo un 12% de mujeres en puestos directivos

Las mujeres son trabajadoras igual de válidas e eficientes que los hombres, quienes tienen una mayor tasa de egresadas universitarias. Sin embargo, muchas empresas todavía prefieren contratar a un hombre que a una mujer joven por una razón: la maternidad.

Business woman climbing up on hand drawn staircase concept on city background

La brecha de género todavía está muy presente en las empresas españolas. Según los últimos informes de organismos mundiales, tan sólo un 12% de los puestos directivos de corporaciones fueron ocupados por mujeres este 2016. Además, la brecha salarial entre hombres y mujeres alcanza el 24% de diferencia, empeorando aún más esta situación. Las mujeres tienen menos puestos de responsabilidad y perciben un menor salario que sus compañeros hombres.

En este sentido, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha revelado que en España son las mujeres jóvenes de 25 a 34 años quienes tienen una mayor proporción de trabajadoras con estudios universitarios. Sin embargo, hay más hombres desempeñando empleos que requieren esta titulación, mientras que las mujeres luchan por ocupar puestos para los que están sobrecualificadas.

Si las mujeres tienen una mejor preparación para cubrir estos empleos, ¿por qué no lo hacen? Las mujeres aún deben cargar con el rol de núcleo o encargada de la familia, debiendo de ser ellas quien quedan al cuidado de los hijos o ancianos. Además, desde las empresas y la sociedad se fomenta que las mujeres pongan su empleo en un segundo plano: se da una mayor duración de los permisos por maternidad, existe una ausencia de servicios en el sector y no se fomenta la motivación a causa de los bajos salarios percibidos.

Eliminar la brecha de género no es un desafío que compete únicamente a las administraciones o al gobierno; aunque lo cierto es que las medidas impulsadas por el Gobierno son extremadamente necesarias para luchar por la igualdad entre trabajadores y trabajadoras. Con todo, cada actor en el mercado laboral debe aportar su grano de arena para solucionar estas diferencias entre hombres y mujeres; porque ellas también son válidas para cualquier empleo y ellos son válidos para ejercer el rol de núcleo de la familia.

Los valores que aporta una mujer en su trabajo

Muchas empresas prefieren contratar a hombres jóvenes antes que a mujeres jóvenes (que pueden estar incluso mejor cualificadas para el puesto) porque desconocen los valores que pueden aportar ellas a un entorno corporativo. Las tareas o decisiones que tomar en un cargo no dependen del género del trabajador; si bien algunas investigaciones han demostrado que las mujeres pueden realizar determinadas tareas de forma más eficiente que sus compañeros hombres.

Las competencias emocionales son uno de los puntos fuertes de las trabajadoras, algo que destaca si se compara a los hombres. Sus capacidades de escucha, empatía, facilidad para trabajar en equipo o métodos de resolución de conflictos las convierten en unas empleadas que aportan mucho en una empresa. Asimismo, las mujeres también tienen madera de buen líder y pueden ser grandes emprendedoras gracias a su capacidad de prever y solucionar los problemas.

Las mujeres tienen unas actitudes que pueden encajar mejor en una empresa en la cual deban llevarse a cabo tareas colectivas y de gran responsabilidad. Diferentes estudios han mostrado que ellas tienen las capacidades y habilidades necesarias para desempeñar cualquier rol dentro del organigrama empresarial; pudiendo aportar en mayor medida que los hombres ciertas actitudes favorables a estos nuevos entornos laborales.

La maternidad: factor decisivo para las empresas

Con estas habilidades presentes en los trabajadores de género femenino y con una mayor tasa de formación universitaria, cualquier encargado de Recursos Humanos debería tener muy en cuenta incorporar una mujer a la plantilla. No obstante, muchas empresas aún así prefieren contratar a hombres jóvenes. ¿Por qué se prefiere contratar a un hombre que a una mujer de 25 a 34 años de edad?

Entre las principales razones destaca la maternidad. Las empresas tienden a pensar que una mujer joven estará considerando tener hijos y pedir la baja por maternidad, además de solicitar permisos para cuidar a los hijos y no rendirá lo mismo que un hombre. En primer lugar, son las propias empresas y sociedad las que fomentan que sean las mujeres quienes deban ocuparse de la familia; y, en segundo lugar, no todas las mujeres desean ser madres.

Las preguntas sobre la futura maternidad (o paternidad) de un aspirante a un puesto de trabajo son consideradas ilegales; si bien se formulan con mucha más frecuencia de la deseable o se disfrazan para que el entrevistador pueda saber si contratará a una trabajadora o a una aspirante a madre. La actitud de muchas empresas fomenta e incrementa las diferencias entre hombres y mujeres, se destituye a la mujer a puestos de menor responsabilidad y se la retribuye en menor medida.

Imagen: © ra2studio

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