Faltar al trabajo, todo un arte

Lunes y viernes son los días favoritos en nuestro país para faltar al trabajo. ¿El motivo? Lo más habitual es alegar enfermedades comunes o de las que hay contagio en aquel momento, como la gripe. También culpar del malestar a una mala noche o al famoso estrés, tan difícil de demostrar que se padece como efectivo para lograr unos días de vacaciones. La alternativa a las excusas tipo enfermedad son los motivos personales, algunos ni siquiera considerados causa de absentismo pero utilizados como tal. Alegar tener que llevar a nuestro hijo al médico es un ejemplo.

Hay absentismo justificado, pero también hay mucha imaginación

Sobre todo ello versa un artículo en CincoDías en el que se nos cuenta, además, cómo este tema ha pasado a estar en la mesa de debate sobre la negociación colectiva. Y es que el presidente de la CEOE, Juan Rosell, destacó en una reciente reunión con el Gobierno que la ausencia en los puestos de trabajo supone unos 13.000 millones de euros anuales. O, lo que es lo mismo, un 1% del PIB. A lo indicado por Rosell se le añade que la tasa media de absentismo en nuestro país fue en 2009 del 5,35%, un porcentaje que supera en más de un punto la media europea.

Si bien es cierto que la crisis ha contribuido a un descenso del absentismo, la picaresca para conseguir un día (o varios) de fiesta ha rebasado sus límites en la red. Así, y según leemos en el artículo, hay quien incluso falsifica esquelas o ingiere fósforo para tener fiebre. No obstante, basta con una búsqueda simple en Google para encontrar consejos como estos.

Foto: Terrible Fever por ankarino en Flickr.com.

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