Estos son los riesgos de prolongar los ERTEs

La OCDE explica los riesgos de prolongar los ERTE

Estos son los riesgos de prolongar los ERTEs

Cuando la pandemia del coronavirus estalló en Europa la gran mayoría de países, entre ellos España, actuó con relativa rapidez para «paliar» los efectos de la crisis sanitaria tanto a nivel económico como social. En España el mecanismo que se puso en marcha para proteger el empleo de millones de personas y minimizar los despidos fueron los ERTE, flexibilizados e incentivados con ayudas públicas.

La OCDE valora muy positivamente que este iniciativa sirviera para salvar varios millones de puestos de trabajo en España, algo que no ocurrió en otros países como Canadá o Estados Unidos, donde este tipo de ayudas no existen, y el ajuste en el ámbito laboral se limitó a los despidos.

No obstante, a medida que pasan los meses los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo van perdiendo su utilidad de manera progresiva. Tal y como advierten los expertos, podrían incluso llegar a ser contraproducentes en el caso de que se sostuvieran puestos de trabajo que jamás se van a recuperar.

En el informe de Previsión de Empleo publicado recientemente por la OCDE, mantener los ERTE durante un largo periodo de tiempo no es una buena opción porque esto supondría que el Estado debe sostener unos empleos que han dejado de ser viables. Por lo tanto, el organismo señala que el mercado tendrá que adaptarse a la nueva realidad, lo que obligará a destruir numerosos empleos, sobre todo en determinados sectores como el turístico.

La OCDE explica en el informe que fijar unos determinados límites a los sistemas de protección del empleo es la mejor forma de reducir el riesgo de apoyar puestos de trabajo que ya no son viables, incluso a largo plazo. Es decir, las ayudas públicas al empleo en ningún caso deben convertirse en un obstáculo para que la economía pueda adaptarse a la nueva realidad.

Por esta razón, el organismo considera que lo más importante en estos momentos es mantener las ayudas mientras existan ciertas restricciones a la producción y a la movilidad. Sin embargo, en aquellos sectores en los que las compañías puedan abrir con normalidad, del mismo modo que antes de la crisis del coronavirus, los ERTEs deberían tener desde ya una fecha de vencimiento.

Los despidos serán inevitables en un gran número de sectores, sobre todo en aquellos que hayan sufrido un gran cambio estructural por la pandemia o aquellos que tardarán años en volver a la normalidad.

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