España no está preparada para el empleo del futuro, descubre por qué razones

España actualmente no esta preparada para el nuevo empleo del futuro

España sufrira con el empleo del futuro

En los países más ricos, aumenta el número de empleados que se organiza de manera independiente; en España, la obsesión continúa siendo el contrato fijo. Más trabajos, más formación, más flexibilidad, más cambios.

En una economía del conocimiento y en un ambiente cambiante, lo que se requiere son organizaciones dispuestas a adaptarse a los nuevos retos y empleados capaces de responder a los mismos. Y sí, esto es todo lo adverso de lo que tenemos en España.

De hecho, en parte es justo lo contrario de lo que deseamos y lo que pedimos a nuestros políticos (por ejemplo, cualquier insinuación de disminuir el coste del despido, incluso dentro de una reforma más extensa del mercado laboral, se halla en nuestro país con una oposición frontal).

La conocida mochila austriaca: esa cuenta individual de ahorro que se va llenando cada mes y que el empleado se lleva con él cada vez que cambie de empleo; si le despiden, la mochila es parte de la indemnización, y, cuando llegue a la jubilación.

El fin de la mochila, como la de otra medida que generalmente se plantea junto a ella, el contrato único, es que los empleados y las organizaciones tomen sus decisiones pensando menos en el valor del despido y más en motivos organizativos-productivos, esto es parte del empleo del futuro.

¿El empleo del futuro, no es lo de España?

Este esquema, forzado por la legislación laboral, siempre ha tenido secuelas: España posee de manera persistente tasas de paro muy por arriba de las de sus vecinos europeos. Inclusive en épocas de bonanza, en este país cuesta bajar del 7-8% de tasa de desempleo.

En el presente luego de 6 años de crecimiento, estamos en el 14%, un nivel que sería dramático en otros países de la UE. Y no es sólo asunto de la tasa de paro: en productividad o salarios seguimos muy alejados de nuestros vecinos más ricos.

Como mencionábamos, desde hace décadas el mercado laboral español no anda. Pero ahora, aparte, existe un elemento extra de preocupación: las previsiones acerca de cómo será el empleo del futuro señalan exactamente en dirección adversa al diseño del mercado laboral que tenemos en nuestro país.

Muchos especialistas concuerdan en que los próximos 30 vamos a ver un cambio radical en la manera en que se relacionan empleados y empresas. En todos los países va a suponer un reto. Para el empleo del futuro, el desafío es mucho más inquietante y la distancia por recorrer muy superior.

Hay 3 particularidades que casi todos los informes resaltan sobre ese empleo del futuro

El empleo del futuro exige más poder para el empleado, que cambiará de empleo (de manera voluntaria) más frecuentemente y que no se va atar a una empresa. Además, este trabajador ya no sólo requiere condiciones salariales, sino otro tipo de requerimientos: desde flexibilidad en el puesto de trabajo.

Más trabajos a lo largo de la carrera laboral: la imagen de ese trabajador que entra a laborar en una planta con 18-20 años y se jubila allí está cada día más opuesta. Y no porque las organizaciones roten más sus plantillas.

Como observaremos, en las empresas más dinámicas, con sueldos más altos y ambientes más competitivos, son los empleados los que muchas veces prefieren reinventarse cada pocos años.

Más formación y también más posibilidades: está muy claro que, en este nuevo escenario, el trabajador necesita también nuevas habilidades, para cambiar de puesto de trabajo, de tipo de organización, de cargo e incluso de sector.

En este punto, es indispensable que desde muy temprana edad tenga conocimientos tanto informarles como técnicos (desde cómo moverse en una organización empresarial a hábitos de trabajo) y que se vaya levantando un currículum sólido y una buena red de contactos.

Crecen los autónomos

De esta manera, según un estudio efectuado en el año 2016 por la Comisión Europea, el porcentaje de autónomos está elevándose desde inicios de siglo: pasó del 10% al 16% entre el año 2005 al 2014. Esta tendencia se da en todos los grupos de edad, también entre los mayores y en casi todos los países.

Aparte, dentro de los autónomos, se elevan aquellos que no tienen empleados: es decir, profesionales por cuenta propia que sólo responden ante ellos mismos.

En España, esta tendencia en muchas ocasiones se asocia con el incremento de los falsos autónomos y la precariedad, pero en los países más ricos de Europa y en las partes punteras, son los propios empleados los que, en muchas ocasiones buscan esta situación.

No desean tener jefe ni atarse a una organización: para ser más independientes, tener la capacidad de organizar su carrera o ser libres para concretar dónde trabajar o si agarrar o no vacaciones.

Es algo semejante a lo que pasa con el empleo a tiempo parcial, que también se ha elevado en la UE del 16,1 al 20,4% de los empleados. Mientras en España es la consecuencia indeseada de los problemas del mercado laboral, esto es todo lo que se avecina para el empleo del futuro.

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