El empleo productivo cae en picado en España

Los puestos más productivos en España están en vía de desaparición, según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) más de medio millón de empleos de este tipo se han borrado del mapa laboral.

Desciende el numero de puestos productivos en España

En los primeros siete años de la década en curso, más de medio millón de empleos desaparecieron en los sectores con más productividad de España, según un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Este no es un buen indicador en lo que respecta a la calidad del empleo en el país, sobre todo los nuevos empleos que se han generado, poco más de los 350 mil, son remunerados con un salario que está por debajo del promedio.

Fue en el sector de la construcción, valorizado por encima de la media en cuanto a productividad y con salarios más atractivos, donde se suprimieron el mayor número de empleos. Más de 500 mil puestos se destruyeron, mientras que en la hostelería se abrieron más de 185 mil puestos, y ahora es uno de los sectores que encabeza la lista de los que más han crecido desde principios de esta década, aunque tiene una baja productividad y ofrece salarios mediocres.

En el área de la programación, consultoría e informática y servicios de información se crearon cerca a los 100 mil empleos y el sector de servicios personales que encierra desde salones de belleza, lavanderías y servicios fúnebres abrieron más de 74 mil puestos, y casi 60 mil empleos en el campo de las finanzas.

El informe evidencia una gran paradoja en el entorno laboral español, porque los ciudadanos trabajan cerca de las 1700 horas anuales y están entre los primeros de Europa que más tiempo invierten en su oficio pero, sin embargo, su productividad es una de las peores de toda la Unión Europea.

En el análisis estima la eficiencia del empleo determinando lo que se es capaz de producir y generar valor en un período determinado. También se toma en cuenta la cantidad de recursos materiales y humanos.

Lejos de Alemania, que creó más de 700 mil puestos productivos y más de mil de baja productividad, España se sitúa en la parte inferior de la tabla, antecedido por Italia que destruyó 110.000 de alta productividad, Grecia con una caída de 98 mil empleos de gran eficiencia y Portugal con 54 mil puestos menos de este tipo.

El panorama que se plantea para los trabajadores españoles no es muy alentador, no sólo porque el motor del mercado laboral se va nutriendo cada vez más de empleos poco productivos sino que los sueldos no son atractivos, la remuneración es peor que antes de la crisis aunque ha habido aumentos puntuales a causa de la inflación.

Causas de la caída del empleo productivo

Los economistas apuntan que las razones de la caída en picado del empleo productivo en España  vienen dadas por las particularidades de la economía española que se nutre principalmente del turismo y donde están muy presentes la pequeña y mediana empresa, así como el trabajo temporal.

Las pymes propician un escenario en el cual los trabajadores se les hace imposible seguir formaciones para perfeccionarse en su puesto, además existe un gran número de mano de obra no calificada y el sistema educativo ha quedado a medias en cuanto a la solicitud de personal técnico.

Los expertos señalan que en España las pequeñas y medianas empresas ocupan un espacio considerable en el universo empresarial e invierten poco en Investigación y Desarrollo en comparación a firmas de mayor tamaño y con presupuestos más modestos se les hace más difícil adquirir tecnología para aumentar su potencia productiva.

Para algunos políticos, la dirección correcta parece estar en desarrollar una sólida política industrial y consideran que las reformas recientes ha propiciado más bien el desarrollo de sectores que aportan un escaso valor añadido y que no ofrecen muy buena remuneración.

Sin embargo, la productividad en España sigue crecido aunque a pasos muy pequeños. En las últimas dos décadas la productividad subió un 0,2% en promedio, pero sigue estando por debajo de el promedio de la Unión Europea.

El caso de las empresas más pequeñas

Las empresas con dimensiones más modestas en España tienen una productividad por debajo del nivel que alcanza el sector donde se ubiquen, por ello no es tarea fácil subsistir en un escenario donde la competencia es más eficiente porque está generalmente representada por empresas más grandes y consolidadas.

Además, según cifras, las pymes del país tienen una productividad 40 puntos por debajo de la que logran las empresas pequeñas en Alemania, Francia e Italia, aunque a medida que son más grandes las empresas en España la desigualdad con sus pares se va minimizando.

En cuanto a inversión en la Investigación y Desarrollo, los niveles de las pymes son mediocres. El sector público no invierte ni el 1% del Producto Interno Bruto por este concepto y en el privado el porcentaje apenas superó un punto (según datos del año 2016), con ello los niveles españoles llegan hasta 50 puntos menos que la media de Europa.

Además, pocos créditos están especialmente direccionados a empresas modestas, la mayoría de ellos son para las empresas con una sólida situación financiera.

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