El empleado imprescindible: un trofeo único

Hay ciertas actitudes y situaciones que debemos aprovechar si queremos sentirnos seguros en nuestro puesto de trabajo.

Hay que tener una actitud proactiva en el trabajo

En ocasiones es posible encontrar personas que se encuentran tan seguros de su estabilidad laboral que es imposible no sentir un poco de envidia. Quizás no se trate de “súper empleos”, quizás la paga no sea un cheque con muchos ceros, pero ellos están seguros de que su fuente de trabajo no está puesta en duda y que, aunque la situación económica siga deteriorándose, ellos serían los últimos en ser invitados a retirarse del barco que se hunde.

En realidad, estas personas están convencidas de que resultan imprescindibles e irreemplazables dentro de su lugar de trabajo. Pero lo importante no es lo que cada uno pueda considerar acerca de su propio desempeño, sino, sobre todo, lo que opinen aquellos que tienen poder de decisión, es decir, el Jefe. A veces la relación con los jefes surge espontáneamente, casi como un amor a primera vista. Es instantáneo, profundo, eterno. Pero el amor a primera vista no es más que una excepción, y lo mismo sucede con esta relación. Por lo general el amor debe ser buscado, trabajado, sufrido, antes de ser efectivo, van aquí algunos consejos para aquel hombre o mujer que busque encontrar un trabajo bien correspondido, perdón, remunerado o conservarlo:


Lo primero a tener en cuenta es la relación coste/beneficio que supone el empleo que un empleado ocupa. Supongamos que cobra 3000 euros y genera ganancias por 2000, no hace falta pensar demasiado en cuál será su futuro. Pero pensemos, en cambio, que es el único empleado en la empresa capaz de hablar el idioma alemán con fluidez, lo cual posibilita que nuestra empresa exporte toneladas y toneladas de productos a alguna ciudad de tal país, en ese caso será difícil encontrarle reemplazo, por lo que su continuidad estará asegurada, al menos, hasta que los alemanes decidan cambiar de proveedor (lo cual ciertamente sucedería más rápido si nuestro empleado no cumple bien con su trabajo, o peor, es despedido y nadie lo reemplaza adecuadamente). Aquí pesa también la proactividad que demuestre el empleado, lo cual puede hacerse reduciendo costos a la compañía, o aumentando los beneficios que reporta.

También es importante hacerse ver correctamente, no sólo por los jefes, sino también por potenciales empleadores de otras empresas. En el mundo de los negocios todos hablan con todos, y al igual que en el plano romántico, un poco de celos suele ayudar a que se valore lo que se tiene antes de perderlo. Tener un desempeño visible no implica estar buscando “pegar el salto” de una empresa a otra, sino generar la imperiosidad de que se sepa que los competidores considerarían interesante contar con los servicios de tal empleado. También aumenta las probabilidades de recibir un ascenso, aunque a veces un cargo mayor implica, también, una inestabilidad mayor, algo que, en este contexto, resulta un riesgo que es mejor evitar.

Fotografía: koshrf

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