¿De verdad funcionan los servicios de empleo públicos de España?

Los servicios de empleo públicos, deberían ser los encargados de fomentar y facilitar la incorporación al mercado laboral de las personas que permanecen en el paro, pero su eficacia, a juzgar por los datos obtenidos, está muy lejos de ser mínimamente satisfactoria.

servicios de empleo publicos

Afortunadamente los datos referidos al paro son cada vez más optimistas, aunque lentamente, parece que el paro va disminuyendo, aunque todavía no se pueden lanzar las campanas al vuelo, queda aún mucho recorrido que hacer.

Pero, ¿quién está proporcionando la mayor y mejor ayuda para que esta recuperación del empleo se esté dando? ¿Se debe a los servicios de empleo públicos de España o a otros agentes del ámbito laboral? Las cifras no parecen favorecer mucho al Sistema Nacional de Empleo (SNE).

¿Qué es el Servicio de Empleo Público Estatal (SEPE)?

El Sistema Nacional de Empleo (SNE) es la conjunción del Servicio de Empleo Público Estatal (SEPE), un organismo que depende del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, y los Servicios Públicos de Empleo de las diferentes Comunidades Autónomas, estos últimos son las consabidas oficinas de empleo, que suelen adoptar nombres diferentes en cada Comunidad Autónoma.

En la página web de dicho ministerio, el SEPE, se presenta así mismo bajo el epígrafe “Quiénes somos” y nos da las pistas de cuáles son sus servicios, su misión, sus funciones y su organigrama. Todo muy bonito en teoría, pero con un tufillo de ineficacia en la práctica que salta desde las primeras líneas.

Se incide, sobre todo, en la tramitación de las prestaciones por desempleo en todas las CC.AA. Por ejemplo, cuando habla de estadísticas te indica que “encontrarás las estadísticas de empleo, contratos y prestaciones por desempleo que elabora el organismo; el Observatorio te ofrece un análisis sobre la situación y las tendencias del mercado de trabajo, las ocupaciones y los colectivos de interés para el empleo”.

“El SEPE (dicen ellos mismos) está compuesto por: unos Servicios Centrales. 52 Direcciones Provinciales, incluidas Ceuta y Melilla. Y una amplia red de Oficinas distribuidas por las 50 provincias, Ceuta y Melilla, en las que se gestionan las prestaciones por desempleo mediante la atención presencial. En las de Ceuta y Melilla también se gestionan los trámites de empleo y formación. Y una red de atención telemática (RATEL) con 52 oficinas virtuales”.

Digamos que el SEPE se queda con la coordinación de todo, y el trabajo de campo, el trabajo duro, por no llamarlo de otra forma (“marrón”), se lo deja a los Servicios Públicos de Empleo Autonómicos (oficinas de empleo) y demás agentes del ámbito laboral, a quienes promete colaboración, con el objetivo de ofrecer el mejor servicio al ciudadano, pero que en la práctica, la colaboración, se queda de nuevo en el ámbito de la teoría.

Eficacia de los servicios públicos de empleo

Es importante insistir en la diferencia entre el SEPE y los Servicios Públicos de Empleo de las Comunidades Autónomas, mientras que el SEPE se dedica exclusivamente a la tramitación y gestión de las prestaciones y los subsidios por los empleos, las Comunidades Autónomas tienen transferidas las políticas activas de empleo, es decir, formación, orientación laboral, y apoyo a la contratación para qué los desempleados consigan integrarse en el mercado laboral, salvo Ceuta y Melilla gestionadas directamente por el SEPE.

Si nos fijamos en las cifras proporcionales de las fuentes de creación de empleo, descubrimos que los asalariados contratados mediante la intervención del SNE son menos del 2% del total de las personas contratadas. En comparación, las empresas de trabajo temporal (ETT), integraron en el mercado laboral en torno a un 3% de los asalariados. ¿De dónde proviene el resto de los nuevos asalariados? Pues, en España, la mayoría de contratos de empleo se formalizan a través de contactos directos, es decir, conocidos o familiares que envuelven el círculo personal del desempleado o bien echando currículums a las empresas.

Asimismo, y sorprendentemente, los portales de empleo son quiénes substituyen a los servicios de empleo. Por ejemplo, la plataforma de InfoJobs, referente en el mercado laboral en España, es utilizada por el 60% de las personas que buscan empleo y ha supuesto el 6% de contratos proporcionados.

La Comisión Europea ha aconsejado, en varias ocasiones, mejoras en las políticas activas de empleo debido a que se califican como limitadas las capacidades de los servicios públicos de empleo para ofrecer una ayuda y orientación individualizada al ciudadano en la búsqueda de empleo.

Se requiere mayor colaboración

En España se tiene la manía de ponerse medallas uno a sí mismo (beneficien o no a los demás) y procurar, con la misma intensidad, que otros no se las pongan. Y del mismo modo no se entiende bien (o no se quiere entender) eso de la subsidiariedad. El Estado no tiene porqué hacerlo todo, puede y debe delegar en otros cuerpos intermedios que le ayuden en sus cometidos. Curiosamente parece que no tiene inconveniente en hacerlo en según que ámbitos: sanidad, enseñanza… ¿Será porque hay intereses económicos por medio? Pero le cuesta mucho delegar en otros cometidos y funciones.

En España, a diferencia de otros países, nuestro sistema público de empleo se dedica principalmente a la gestión de prestaciones, subsidios y al control de demandantes de empleo, quedando de manera residual la intermediación laboral entre empresa y trabajador.

Las agencias de colocación colaboran con los Servicios Públicos de Empleo sólo cuando existe un convenio de colaboración que regule esta relación. La colaboración con los Servicios Públicos de Empleo se puede desarrollar mediante contratación administrativa, concesión de subvenciones públicas, o cualquier otra forma jurídica ajustada a la normativa estatal y autonómica.

En el resto de los países europeos la relación público-privada entre los servicios de empleo públicos y las agencias de colocación privadas es muy estrecha, mejorando la eficiencia del mercado laboral históricamente rígido en nuestro caso y con necesidad de mayor flexibilidad y dinamismo. La excesiva regulación del mercado laboral y de impuestos, no genera en las empresas incentivos para crear nuevos puestos de trabajo ni nuevas oportunidades de negocio. No creerse el centro del universo, mirarse menos al ombligo y prestar más atención a los que uno tiene a su lado, siempre ha resultado bastante positivo.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...