2014, el año en que el paro empezó a bajar ligeramente

El mercado laboral español vio en 2014 un ligero descenso de un paro que sigue disparado, cambios en las prejubilaciones y la llegada del Working Holiday Visa con Australia

Aunque el propio Presidente del Gobierno asegurase que la crisis ya es historia, basta con echar un ojo a los datos de empleo para comprobar que aún queda un poco para que eso sea así. A falta de los datos de diciembre y de la Encuesta de Población Activa del último trimestre vemos que en España hay 300.000 parados menos inscritos en el SEPE que cuando empezó 2014, medio millón menos entre el primer y el tercer trimestre según la EPA.

Una de las promesas que hizo el Gobierno nada más llegar a la Moncloa Mariano Rajoy fue reducir los niveles del paro. Tres años después, a uno de las elecciones, todavía hay unos 100.000 parados más inscritos en el SEPE, aunque es cierto que tras encadenar seis meses de descenso en julio se alcanzaron esos niveles. Sin embargo, la tasa de paro sigue por encima del 23%, lo que supuso una prórroga automática del Plan Prepara.

Además de esta ayuda, Gobierno, sindicatos y patronal acaban de aprobar una nueva ayuda para desempleados de larga duración sin prestación y con cargas familiares de 426 euros que entrará en vigor en enero. Para tratar de impulsar el empleo joven, que sigue sin levantar cabeza, el Gobierno decidió aumentar hasta los 30 años el margen para beneficiarse de la estrategia de empleo joven. Eso si, incomprensiblemente rechazó participar en la cumbre europea de empleo juvenil.

Inmigración

Parte del descenso de desempleados se debe a la inmigración, tanto a los extranjeros que han decidido volver a su país o probar suerte en un tercero como por los propios españoles que eligieron probar suerte en el extranjero. En este sentido, 2014 ha sido un año agridulce ya que las restricciones de entrada en algunos países contrastan con el acuerdo al que llegaron España y Australia para ofrecer Working Holliday Visa a 500 jóvenes españoles al año.

Como decíamos, este año se han aprobado restricciones a la entrada de ciudadanos europeos en algunos países de la Unión Europea, o se han hecho anuncios en este sentido para 2015. Por ejemplo, Alemania y el Reino Unido expulsarán del país a los ciudadanos comunitarios que lleven más de seis meses sin empleo, Suiza se mostró a favor de limitar la inmigración procedente de la Unión Europea, Alemania y Bélgica limitarán sus derechos sociales y de residencia…

2014 también ha sido un año clave para los salarios mínimos. A falta de que el último Consejo de Ministros español decida cuánto lo sube (de los 3 euros propuestos a los 75 exigidos por los sindicatos), vemos situaciones diametralmente opuestas en Europa. En Suiza, los electores rechazaron en un referéndum celebrado en mayo la instauración del salario mínimo en el país. En cambio, uno de los países que hasta ahora no lo tenían como Alemania lo fijó en 8’50 euros, una de las exigencias del SPD para apoyar al nuevo gobierno de Angela Merkel.

Hemos hablado de algunos países europeos pero no de Francia, donde en abril nos sorprendió un acuerdo entre sindicatos y patronal para garantizar el descanso de los trabajadores y limitar el uso del e-mail fuera de la jornada laboral. Así, los trabajadores galos que no contesten a los e-mails de su empresa o al teléfono fuera de la jornada laboral no podrán ser sancionados. Además de garantizar el descanso de los trabajadores, se intenta que así sean más productivos.

España: líos con las prejubilaciones

Uno de los problemas a los que tuvo que enfrentarse el Gobierno fueron las prejubilaciones de los parados mayores de 55 años que seguían cotizando hasta los 61, cuando se prejubilaban. Tras una reinterpretación sobre la marcha de la reforma de las pensiones del gobierno socialista de 2011, el gobierno de Mariano Rajoy decidió elevar hasta los 63 la edad en la que podía jubilarse este colectivo. Un problema que, según la Seguridad Social, afectaría a casi 40.000 personas hasta 2019.

Sin embargo, el Gobierno volvió a deshacer sus pasos y rebajó una vez más la edad de jubilación anticipada a los 61 años, creando tres posibles supuestos para acogerse a ella. Mientras España se aclaraba con este problema, en Alemania, uno de los referentes del Gobierno, anunció en enero un adelanto de la jubilación anticipada para los trabajadores que a los 63 años hayan cotizado 45. También se subieron las pensiones para madres con hijos dependientes o nacidos antes de 1992.

Y para 2015, ¿qué?

Estamos ante un año marcado por las elecciones autonómicas y municipales de mayo y las generales en otoño, así que podemos esperar una serie de promesas en forma de creación de empleos que solo el tiempo dirá si se cumplen o no. Ya hemos visto medidas como los 426 euros para parados de larga duración que tienen un claro tinte electoralista, y tanto el Gobierno central como los autonómicos podrían anunciar más medidas en ese sentido. Sobre la evolución del paro, seguirá siendo un misterio.

Foto: Joergelman

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