Robots para niños discapacitados

Una empresa andaluza diseña robots para que los niños con discapacidad puedan jugar y desarrollar su inteligencia

Este juguete debe ser usado en compañía de adultos. El juego es una actividad necesaria entre los niños. Los juguetes son un elemento esencial para la diversión de los más pequeños e incluso para el desarrollo de su actividad cerebral. Hay niños con ciertas discapacidades que lo tienen más difícil a la hora de jugar. Su reducida movilidad, por ejemplo, se lo impide.

Dos jerezanos, Antonio Cala y Alfredo Benítez, crearon hace dos años Risoluta, una empresa que se dedica a desarrollar sistemas de robots destinados a personas que presentan cualquier tipo de discapacidad o dificultad funcional.

Los niños afectados por alguna patología que haya deteriorado su capacidad de manipulación, movimiento o desplazamiento se ven privados de las posibilidades de desarrollo que reportan el intercambio y la manipulación de objetos y, sobre todo, el juego con ellos“, comenta Cala. Esto no tendría por qué suceder si se creara algo para solventar así sus necesidades. En este sentido, los sistemas robóticos interactúan de forma variada con los niños y el entorno y son fácilmente accesibles a través de dispositivos adaptados a sus posibilidades motrices. Además, pueden ser configurados por los especialistas en función de la aplicación que se le quiera dar.

Actividad pionera

Demostrar que los juguetes tienen beneficios para la salud y que la investigación puede ser rentable son los dos objetivos que se han propuesto Antonio Cala y Alfredo Benítez, los responsables de la empresa. Ambos se han convertido en pioneros en el uso de las nuevas tecnologías y la robótica aplicadas al ámbito clínico. Una actividad que en la actualidad sólo se desarrolla en algunas universidades europeas.

“Estamos ultimando el primer prototipo de robot orientado al tratamiento de diversas patologías, tales como la parálisis cerebral o el autismo, a través de aspectos lúdicos y con una forma de funcionamiento que el propio especialista podrá configurar de una manera sencilla”, explica Cala que señala que estos robots están siendo probados con niños en hospitales, aunque su intención es extenderlos al ámbito comercial y educativo.

Los robots emiten sonidos, poseen luces y detectan obstáculos. Todo ello controlado con un programa informático para que el especialista sanitario pueda ordenar o configurar las funciones del juguete. Por ejemplo, que cuando el niño lo toque dé vueltas, o que cuando intente tomarlo salga corriendo. Todo ello a un precio que estos investigadores quieren que sea asequible para los usuarios.

Tras varios años de arduo trabajo, Cala y Benítez han comenzado los primeros contactos para llevar estos artefactos al campo de la experimentación. Además todavía no poseen un certificado de calidad que acredite sus productos aptos para ser comercializados. Los propios especialistas sanitarios consultados por estos dos emprendedores han sido los primeros en animarlos a continuar desarrollando una labor en un campo que, en la actualidad, apenas ha comenzado.

Potencial beneficio

Cala hace hincapié en que se trata de utilizar el robot “como forma de interacción social”, es decir, “no queremos que el niño juegue solo, sino que lo utilice en compañía de adultos“. Los robots interactúan con el entorno de forma variada, en escenarios dinámicos con dispositivos como luces, sonidos o sensores diversos, en juegos como ciudades, parques u otros mundos donde actuarán los robots físicamente y mediante aplicaciones software. Benítez remarca “el incipiente comienzo de este campo de investigación y sus potenciales beneficios“.

Fuente: Diario Sur

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