En España no todo va tan bien como parece

Aunque algunos datos revelan que esta creciendo, estudios demuestran que sigue estancada

España no esta avanzando como parece

Guillermo Fernández, miembro de Caritas y líder del informe investigativo VIII INFORME FOESSA sobre Exclusión y Desarrollo Social en España, dio a conocer recientemente otra cara del país español donde el hambre y la precariedad forman parte de la cotidianidad de algunas personas y comunidades.

El estudio desarrollado por la Fundación de Estudios Sociales y de Sociología Aplicada (Foessa), da a conocer en 598 páginas el proceso al que se han visto sometidos muchos españoles desde la crisis del año 2007, recordando los momentos de inflexión del año 2013 y los días que corren de este 2019, que aunque el escenario pinta un poco mejor para algunos, esta es tan solo una parte del rostro de España.

La cara de España que no todos conocen

De entrada, la exclusión social parece tomar partido en la estructura social española, pues se estima que 18,4% de la población ha sido víctima de esta problemática, lo que representa un 8,5 millones de personas; para ellos las posibilidades son limitadas, la movilidad social no funciona, esencialmente están estancados.

Por otro lado, se encuentran las personas que aunque tienen empleo, básicamente sobreviven con lo poco que tienen y difícilmente llegan a fin de mes, sucede que sus ingresos precarios no les permiten solventar imprevistos. En sí, su situación pende de un hilo, pues ahora la pobreza no distingue de empleos.

Según cálculos, por lo menos 6 millones de personas en España viven en el alambre, ya que tener un empleo no es garantía de una vida digna, sino tener vivienda, superando al paro como causa de exclusión social. Sucede que alguien con empleo puede vivir tranquilamente, pero en el momento que el alquiler aumente, pagar dicho aumento puede hacer que el escenario le cambie la vida por completo; de allí que millones de personas teman perder su vivienda.

Por su parte, la Fundación La Caixa también dio su aporte mediante su informe Bienestar Económico y Material, en el cual indican que cada vez son más los hogares donde sus habitantes sufren con el calor durante el verano y deben pasar frío en invierno, donde se eximen de comprar muebles, zapatos, objetos para el hogar cuando alguno se estropea, darse gustos, en fin, carecen de calidad de vida. Analizando esta situación, puede decirse que España lidera los hogares de la Unión Europea en lo que se refiere a privaciones materiales e ingresos insuficientes.

A pesar que la economía en lo que va del año 2019 ha sido bastante buena, aun así España posee baja calidad de empleos e inestabilidad laboral, lo que dificulta que las personas puedan optar a mejores condiciones de vida.

De qué trata el informe

Cáritas publica cada cinco años un informe en el que se recopilan y resumen los niveles de exclusión social y pobreza en España, el cual es llevado a cabo por la fundación Foessa. En esencia, con este informe se realiza una crítica a cómo funciona el mercado laboral en España, los empleos precarios donde no se garantiza una vida digna a través de los salarios; esto último ha sido determinado como la explicación al actual fenómeno socio-económico de España: muchos empleados, pero una latente situación de pobreza.

De hecho, el estudio de Foessa determinó que con esta problemática se está afectando el derecho humano a una vivienda digna, aspecto que ha llegado a marcar exclusión social como consecuencia de los bajos ingresos.

España bajo la lupa

El informe ha permitido notar que la salida a la crisis que existía en España, ha sido desigual, pues en un 48% de los casos la población se ha integrado exitosamente, al menos a una tercera parte de la población le ha tocado sobrellevar algunos embates de exclusión social y un 9% aproximadamente, ha sido golpeada duramente por la precariedad; todo esto deja entrever que en diferentes niveles, gran parte de la población en España se encuentra sobreviviendo.

En este último renglón, se ha determinado que existen grupos vulnerables a diferentes tipos de adversidades, lo que les limita sus posibilidades de materializar un proyecto de vida; de hecho se estima que 4,1 millones de personas se han visto en circunstancias de exclusión social: invisibilidad para los partidos políticos, desempleo persistente, vivienda insegura o inadecuada, precariedad laboral grave, entre otras.

A pesar que las autoridades han dado prioridad a las personas mayores de 65 años y a las personas pensionadas, a quienes se les ha garantizado derechos sociales y sanidad pública, ha evitado la exclusión social en esos casos; sin embargo, las personas menores de 30 años han sido dejadas de lado en lo que ha protección social se refiere, siendo excluidos en un 23% de las ocasiones y podría ser un colectivo que siga creciendo si no se le presta la debida atención.

La conclusión de esta reciente entrega ha sido que una de las consecuencias, tras la fuerte crisis que vivió España, ha sido que se han aplicado políticas neoliberales que contrario a lo que se pensaba, no ha permitido los niveles que se esperaban de calidad de vida, empleo, bienestar y protección social que se vivían antes de la crisis.

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