Los problemas laborales de los donantes en vida

Los donantes en vida piden que se les equipare a las embarazadas para evitar las graves represalias que sufren en el trabajo por sus ausencias, que pueden llegar al despido.

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Año tras año, España cuenta con el gran honor de liderar los ránkings mundiales de trasplantes. Una de las pocas razones que tenemos para sacar pecho, y un logro que sería imposible son los donantes, tanto de los fallecidos como de los donantes en vida. Sin embargo no es oro todo lo que reluce, y como han denunciado en los últimos días los donantes en vida se enfrentan a serias represalias en el trabajo por culpa de sus ausencias, imprescindibles para algo tan simple como salvarle la vida a un familiar.

Según la HePa, Asociación Española de Ayuda a Niños con Enfermedades Hepáticas y Trasplantados Hepáticos, en el último lustro una decena de padres se habrían quedado sin trabajo por donar hígado a sus pequeños. Los números son simples, dos padres al año despedidos por un absentismo laboral que se justifica, primero, por la necesidad de pasar una serie de pruebas médicas previas a la intervención y segundo por el periodo de recuperación que implica una operación de este calado.

Desde la HePa señalan que de las 150 familias que han acudido a ellos en busca de asesoramiento en los cinco años que llevan de actividad un 60% se han encontrado con graves problemas en el trabajo; y un 10% de los casos han acabado en despido. De esta manera, la incertidumbre por la enfermedad de los hijos y por el desarrollo de la propia operación se unen a los quebraderos de cabeza relacionados con la situación laboral. Entre pruebas, operación y recuperación los días de baja llegan hasta los cuatro meses.

La reivindicación de esta asociación es que los donantes en vivo logren una mayor cobertura social, equiparándose a las madres embarazadas. Sería una forma de cubrir el vacío legal que afecta a este colectivo, añaden. En la Organización Nacional de Trasplantes admiten que estas situaciones se dan, y consideran coherente la petición de HePa. En 2012 ya se intentó legislar al respecto de este colectivo, pero en plena crisis económica “se veía mal que se hiciera una distinción”, señala su director, Rafael Matesanz.

Esta reivindicación de HePa, que le ha llevado a recoger más de 200.000 firmas, ha despertado el interés de las cuatro grandes fuerzas parlamentarias, y próximamente se reunirán con el PSOE y Ciutadans, aunque el Gobierno todavía no los ha convocado. HePa añade que ciertos hospitales rechazan la donación en vivo si el donante es el único progenitor con empleo por el “menoscabo a su situación económica” que supondría; y las consecuencias de estos problemas son claros: en los dos últimos años las donaciones en vivo han caído.

Vía: El País

Foto: © IgorTishenko

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