El Acoso Laboral

El acoso laboral o mobbing en los últimos años ha alcanzado unas cifras realmente preocupantes. La crisis ha contribuido en gran manera a esto, ya que una de las partes, en este caso el empleador se encuentra sabedor de que posee el poder en sus manos, con lo que tampoco me cabe la menor duda de que acabará ejerciendo el citado poder.

mobbing

El mobbing en el trabajo un fenómeno en alza

El acoso laboral sube un 43% en los dos últimos años. Realmente son cifras alarmantes ero vista en su conjunto imresionan aun más:

El acoso en el trabajo o “mobbing” ha aumentado en un 43% en los dos últimos años a causa de la crisis, hasta afectar ya a un 13,2% de los trabajadores, lo que supone más de 2,5 millones de personas.

Ya no llega con que estemos en tiempos difíciles en cuanto a la búsqueda de trabajo, sino que ya es difícil el conservarlo sin sufrir algún tipo de acoso.

Cierto es que estamos en una economía de libre mercado, y como tal, la ley de la oferta y la demanda es lo que lo dirige todo. La demanda de mano de obra tiene todo el poder frente a la oferta de la misma. Es decir, el empleador contra el empleado tiene todas las de ganar y lo sabe.

Por eso ha sido más proclive de unos años para acá a realizar cualquier tipo de hacto de presión o de degardación del trabajador, porque sabe que este está forzado a aguantar debido a la mala situación del mercado laboral.

El barómetro Cisneros, elaborado por el Instituto de Innovación Educativa y Desarrollo Directivo, destaca que el 70% de los casos se han iniciado en el último año “fruto de la crisis”.

Pero lo más sorprendente es que los sujetos principales de acoso han dejado de ser las mujeres.

Contra las mujeres se dan dos tipos de actos de mobbing: Acoso sexual y acoso por maternidad. El pimero es el típico de acoso machista por razón de sexo mientras que el segundo es justo lo contrario que persigue la conciliación laboral. Mujer que ha tenido un hijo, se considera que pierde muchísimas facultades productivas con lo que es objeto de acoso para que acabe por marcharse de su puesto de trabajo.

La crisis ha agravado estas técnicas de presión que mientras que antes eran consideradas como esporádicas y se les daba poca importancia, desde hace un tiempo hasta aquí, han surgido como brotes verdes a la vez que se les ha concedido la verdadera importancia que tienen.

Cuando una de las dos figuras que interactúan en el mercado laboral, se sabe conocedora de la situación y se ve facultada para poder hecer presión, es un hecho que la acaba ejerciendo.

Lo que si es verdad es que siguen siendo unos delitos muy difíciles de verificar y que de alguna manera u otra, acaban afectando más al agredido que al agresor.

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