El absentismo laboral en la crisis actual

Algunos empleados no valoran sus puestos de trabajo hasta que temen la Crisis

La crisis económica y laboral cambia muchas realidades, de hecho, ya nos hemos referido al conformismo nacido de la dificultad de conseguir un empleo que ha volcado a muchos parados a aceptar puestos de trabajo fuera de sus áreas profesionales, incluso con medias jornadas laborales sin haberlo querido así.

Usando un dicho popular, “cuando hay hambre no hay pan duro” y la frase parece explicar los cambios repentinos en el comportamiento de los trabajadores y parados a la hora de buscar empleo, evaluar una propuesta, negociar un salario y resignar un puñado de beneficios.

Ciertamente, la crisis económica en la que nos encontramos inmersos y que merece ser llamada “Recesión” ha provocado otros cambios inesperados en las conductas laborales. Cambios que ha provocado sospechas y opiniones encontradas entre quienes se encuentran de uno y otro lado de la vereda.


Pero que la recesión económica haya bajado a casi la mitad el Absentismo Laboral es sólo otro de los efectos residuales de la crisis, curioso, por cierto pero que, si escarbamos un poco nos permite descubrir que existe un gran fraude respecto de las ausencias en el trabajo y, claro, que los medios de control para esta situación son obsoletos.

El absentismo laboral en España solía estar en torno al 7% hasta el año 2007, antes que la crisis estallara. Pero en el 2008, cuando la realidad económica del país comenzó a cambiar, el absentismo laboral descendió rápidamente al 4%. ¿Por qué, cómo? Todo tiene una respuesta sencilla.

Existen pactos secretos entre empleadores y empleados que admiten la práctica de las ausencias injustificadas o llegadas tarde, salidas temprano, incluso días libre sin ir al trabajo y sin siquiera presentar una buena excusa al respecto. Práctica de un tipo o grupo de trabajadores con más picardía que ganas de trabajar, o de amiguismos que, en el espacio de trabajo brindan atribuciones que no fuguran en ningún contrato; el absentismo era una de esas verdades ocultas de las que todos saben y nadie habla.

Por supuesto que no todos los empleados son así, ni todos los empleadores asienten este tipo de prácticas sin aplicar los castigos correspondientes, sin embargo, el Absentismo Injustificado existe y se ha legitimado.

Pero cuando la crisis arrecia y las empresas necesitan hacer ajustes, el temor por perder el empleo, ser reemplazados o caer en el recorte de alguna otra manera impensada, los empleados pícaros abandonan su práctica.

Ausencias injustificadas y enfermedades ficticias causaron a las empresas españolas costes anuales superiores a los 652 millones de euros.

¿Dónde está la picardía de embaucar y poner en riesgo la continuidad de una empresa por dormir unas horas más en día laboral?

Fuente: RRHHMagazine
Fotografía: Aaron Jacobs

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