Ejemplos de discriminación laboral

En más de una ocasión hemos hablado en Buscarempleo sobre la discriminación laboral, un fenómeno que, por desgracia, no pasa de moda. Bajo la capa de aparente tolerancia que invade nuestra sociedad, vestida de gusto por lo políticamente correcto, se esconden muchas prácticas de discriminación. Algunas más explícitas, otras más discretas, pero todas relacionadas con los prejuicios, la intolerancia y el abuso de poder. Hoy os ofrecemos algunos ejemplos de discriminación.

La película Philadelphia refleja un ejemplo de discriminación

En más de una ocasión hemos hablado en Buscarempleo sobre la discriminación laboral, un fenómeno que, por desgracia, no pasa de moda. Bajo la capa de aparente tolerancia que invade nuestra sociedad, vestida de gusto por lo políticamente correcto, se esconden muchas prácticas de discriminación. Algunas más explícitas, otras más discretas, pero todas relacionadas con los prejuicios, la intolerancia, el miedo y/o el abuso de poder. Hoy os ofrecemos algunos ejemplos de discriminación.

El más frecuente es el de las mujeres como objeto de discriminación. Aunque lo primero que nos viene a la mente en este caso es el acoso sexual o las diferencias salariales, los despidos o el incumplimiento de derechos laborales en caso de embarazo también se engloban en esta categoría. Un ejemplo de discriminación contra las mujeres sería, por ejemplo, buscar excusas para no conceder el permiso de lactancia a una empleada. Y otro, igualmente válido, contratar a una mujer para un puesto que nada tiene que ver con la imagen y obligarla a vestir provocativa o insinuante, en contra de sus deseos y bajo cualquier pretexto.

Otro caso paradigmático es el de la discriminación por motivo de raza, religión u orientación sexual. Los dos primeros a menudo se manifiestan ya en el proceso de selección, puesto que son evidentes o ciertos estereotipos los hacen presuponer con facilidad. Por ejemplo, no contratar a un candidato asiático, o rechazar a un aspirante árabe por dar por hecho que pertenece a la religión islámica. El tercero es frecuente entre gays, lesbianas, bisexuales y transexuales. Un ejemplo muy claro se produce en el ejército estadounidense, donde rige aún la política del ‘no preguntes, no digas': los homosexuales no solo están obligados a ocultar su condición, sino también a sus familias y pareja. Personas que, por cierto, no tendrían derecho a una pensión de viudedad en caso de que su cónyuge falleciera de servicio.

Además de estos ejemplos de discriminación, la crisis ha puesto a la orden del día un tercero más que frecuente: la discriminación por motivos de edad. Las personas mayores de 40 años se encuentran con más problemas para reinsertarse en el mercado laboral que otros profesionales con idéntica formación y menos experiencia. Y a su vez, muchos jóvenes son descartados por presunciones sobre su experiencia o preparación.

Aunque cada vez menos frecuente, el sida fue en su día causa frecuente de discriminación laboral. Con un ejemplo basta para reflejarlo: la película Philadelphia (1993), que le valió a Tom Hanks el Oscar al mejor actor. Y es que hay tantas formas de discriminar y tantos ejemplos que daría para un libro entero. Ante todas ellas, una sola respuesta posible: luchar contra ello y denunciar todos los casos. Hoy en día la sociedad ha cambiado y los afectados ya no están solos.

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