Conciliación laboral para padres, también

El Tribunal Constitucional reconoce el derecho de un padre a elegir su turno de trabajo para poder conciliar su vida laboral con su paternidad.

Cuando hablamos de conciliación laboral y de las distintas herramientas que el Estado y las empresas proveen para que un trabajador pueda continuar desempeñando sus funciones pero sin desatender a su familia, rápidamente se nos viene a la mente una imagen de una madre.

La fotografía mental se completa con un bebé en cuadro, un ordenador portátil, un móvil y la mujer muy bien arreglada, sonriendo y alimentando a su hijo mientras trabaja.

Sin quererlo, se trata de una imagen bastante machista, puesto que no sólo las mujeres se hacen cargo de la familia y, por ende, necesitan adaptar su rol parental a su ocupación / profesión.

Pero esta imagen vetusta de la “conciliación laboral” puede comenzar a cambiar desde el momento en que el Tribunal Constitucional ha dado amparo a un trabajador y padre de familia, para que se le reconozca su derecho a elegir su turno de trabajo para, de esta manera, poder conciliar su vida laboral y familiar con dos hijos menores.


El trabajador, Germán Higelmo, perteneciente a la Consejería de Educación y Cultura de la Junta de Castilla y León, solicitaba desarrollar su jornada en el turno de noche para poder ocuparse de su familia, y la sentencia de este Tribunal entendió que tenía razón.

Con la sentencia no sólo se refuerza el deber de protección de la familia sobre el trabajo -Aunque evalúa que esta protección no acarree perjuicios a la empresa- sino que, además, crea una nueva causa de discriminación prohibida por la Constitución; en tanto que se refiere al trato desigual por circunstancias familiares en que el cuidado de los hijos es una de ellas.

Así, desde que la mujer se ha incorporado al trabajo, se ha generado un reparto desigual de las responsabilidades familiares entre hombres y mujeres que se ha basado en un paradigma antiguo y en desuso en el cual la mujer se quedaba en casa a cuidar de los hijos y sólo el hombre salía a cumplir con sus labores remuneradas.

El equilibrio social, el entorno familiar y la calidad de vida cambiaron desde que la mujer trabaja igual cantidad de horas que un hombre fuera de casa y era necesario darle un encuadre jurídico que reconozca esta nueva realidad social y económica.

Sin embargo, el modelo social que se tilda de discriminatorio -el antiguo- no sólo discrimina a las mujeres sino también a los hombres que han querido involucrarse en el entorno familiar y adquirir más responsabilidades dentro de la casa y con la crianza de los hijos; con lo cual, los conflictos laborales por la conciliación laboral dejaron de tener rostro de mujer.

Por medio de la conciliación se busca poner fin a estos problemas y conseguir un acuerdo social que permita a los trabajadores y empleadores negociar la compatibilidad de la vida laboral con la familiar.

Si bien existían, antes de la sentencia, varias empresas que desarrollaban medidas para facilitar la conciliación, lo típico era que fuesen usadas por las mujeres / madres y no por los padres.

Entre estas medidas se encuentran la adaptación del horario del trabajador; ampliación de los permisos legales como los de maternidad, paternidad, lactancia o exámenes prenatales; acercamiento de la unidad familiar al puesto de trabajo y viceversa, etc.

Con la sentencia lo que se logra es remarcar que el de la conciliación es un problema de trabajadores sin diferencia de género pues la familias están conformadas por padres y madres que, en muchos casos se turnan el cuidado de los chicos y adaptan sus rutinas para permanecer con los mismos la mayor parte del tiempo.

Fotografía: eyeliam en Flickr

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