Carta de renuncia a una cooperativa

Una cooperativa de trabajadores es una empresa cuya propiedad y administración es ejercida democráticamente por sus trabajadores. Es decir que son propietarios de la misma.

En otras ocasiones nos hemos referido a las bondades de esta figura para los momentos económicos difíciles en que las empresas comerciales cesan sus actividades o en los que, conseguir trabajo o ejercer un oficio que no es reclamado por ninguna empresa, puede llevarnos al paro. Entonces, la cooperativa significa una posibilidad de empleo y desarrollo para muchas personas unidas por el mismo interés de cooperar.

Pero en este tipo de emprendimientos en que cada trabajador es propietario y participa en la toma de decisiones de manera democrática, o donde los cargos directivos y de administración son elegido por los trabajadores – propietarios, las modalidades de contratación cuando se acude a una Cooperativa en busca de trabajo al igual que cuando se quiere dejar ese empleo, son diferentes a las del común de las empresas comerciales.

En definitiva: incorporarse o renunciar a estas cooperativas como trabajador requiere de una fórmula especial que atiende a las formas tradicionales de la cooperativa de trabajadores en las que las acciones están en manos de la fuerza de trabajo sin propietarios externos y donde cada miembro tiene una proporción de votos.


Así, renunciar al trabajo en una cooperativa requiere de un formalismo ya que se deberá completar una carta de renuncia a una cooperativa.

En el artículo 17 de la LEY DE SOCIEDADES COOPERATIVAS DE ESPAÑA (1ª parte) se deja claro cómo ha de obrarse la baja voluntaria de un trabajador de cooperativa y se establece que deberá hacerlo por medio de una carta de renuncia de cooperativa.

En dicho artículo se informa que:

“Artículo 17. Baja del socio.

1. El socio podrá darse de baja voluntariamente en la cooperativa en cualquier momento, mediante preaviso por escrito al Consejo Rector. El plazo de preaviso, que fijarán los Estatutos, no podrá ser superior a un año, y su incumplimiento podrá dar lugar a la correspondiente indemnización de daños y perjuicios.”

Pero el mismo artículo de dicha Ley también obliga a distinguir entre bajas justificadas o injustificadas, siendo que para las primeras se establecen legalmente unos supuestos que podrán ser ampliados por los estatutos sociales de cada cooperativa.

Para que la baja se efectivice, el trabajador que la requiere debe dirigir una carta al Consejo Rector en el cual ponga de manifiesto sus deseos o motivos para causar baja en la cooperativa.

Será éste el órgano encargado de determinar si la baja es justificada o injustificada determinando, así, sus efectos que, según el caso, incluiría o no el porcentaje de deducción que se aplica y si se hace uso del aplazamiento del pago con el correspondiente devengo de intereses.

– En el caso de baja justificada, la misma se hace efectiva desde el momento en que se produce la causa que la origina. Por ejemplo, una jubilación.

– En el caso de bajas no justificadas, las mismas se efectivizan desde la fecha que el socio informa en la comunicación. En el caso de que el socio no la haya indicado, se entenderá que es el de la presentación de la comunicación.

Fotografía: Victor1558 en Flickr

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