¿Qué dicen tus gestos durante la entrevista de trabajo?

Analizamos la importancia de los gestos en la entrevista de empleo, desde la sala de espera hasta el tono de voz o el control de la sudoración, pasando por como nos sentamos.

entrevista

Cuando nos presentamos a una entrevista de trabajo prestamos especial atención a las respuestas que damos. Probablemente hayamos ensayado varias veces el discurso, pero hay otros factores determinantes a la hora de seleccionar a un profesional más allá de su currículum o el resultado de la entrevista. Estamos hablando del lenguaje gestual, que puede hacer fracasar una entrevista pero también arreglar una que no marcha por el mejor camino. Por eso es importante saber qué dicen nuestros gestos durante la entrevista.

El saludo

Como no, el primer aspecto a tener en cuenta es la espera pre entrevista. Hay que llegar con tiempo para que nos tengan que esperar, pero tampoco pasarse y llegar media hora antes. Si no queremos poner nervioso al reclutador, basta con 5 o 10 minutos. ¿Y cómo ocupamos esos minutos hasta que nos llamen para la entrevista? Pues bien, además de tener un buen trato con recepción debes estar listo para cuando te llamen. Por eso no comas, no bebas o no te pongas a hablar con el móvil.

Intenta tener siempre una mano libre y estar preparado para levantarte y saludar nada más se abra la puerta. Nunca sabes en qué momento se abrirá la puerta, así que procura no levantarte rápido para que no se te caiga ningún objeto personal. Una entrevista que empieza con el candidato levantándose precipitadamente de la silla y tirando todos sus enseres por el suelo no tiene muchas probabilidades de éxito. Lo mismo podemos decir si cuando lo llaman hace esperar al reclutador porque está fumando o hablando por teléfono.

A la hora de saludar, hay que aprender a dar la mano. Por suerte el apretón de manos es un factor que sí podemos ensayar varias veces y con distintas personas, así que no lo desaproveches. Un buen apretón de manos debe transmitir autoconfianza, por lo que debe ser firme pero sin pasarse. Junto al apretón nunca está de más lucir nuestra mejor sonrisa en la cara, lo que denota tanto agradecimiento como confianza en nosotros mismos. Muchas veces la primera impresión es clave, y un buen saludo la refuerza.

El lenguaje corporal

Una vez nos ofrezcan asiento hay que procurar ocupar la mayor superficie de silla posible. Hay que sentarse de forma erguida, un poco al borde de la silla, con los hombros cuadrados y ligeramente inclinados hacia delante, que se demuestre nuestro interés en lo que dice el entrevistador. Evita encorvar la espalda en la silla. También está prohibido recostarse hacia atrás en la silla. La cabeza debe estar erguida y derecha.

Las manos son otro aspecto que dice mucho de nuestra actitud durante la entrevista: unas palmas sostenidas hacia abajo demuestran dominancia, mostrar las palmas es sinónimo de sinceridad, si unes las yemas también estarás demostrando confianza… Claro, que también hay posiciones de manos negativas. No mostrarlas significa que hay algo que ocultar, y quedarse de brazos cruzados se interpreta como una posición defensiva que transmite decepción o desacuerdo con lo que estamos oyendo.

Procura evitar gestos que denoten nerviosismo y puedan distraer al entrevistador. Los más comunes son jugar con el pelo o un boli, frotarse las manos, mesarse la barba o dar golpecitos con los pies en el suelo. Intenta controlar los brazos y piernas, que estén quietos. Todo esto son debilidades que el entrevistador puede interpretar como que no estamos a la altura del puesto, aunque no quiere decir que no utilices las manos para enfatizar los aspectos más destacados de tu discurso. Evita también mirar el reloj, ya que parecerá que no estás totalmente concentrado en la reunión.

Más de una vez te habrán dicho que mirar a los ojos a tu interlocutor es muy importante, pero hay formas y formas de hacerlo. Intenta mirarlo a los ojos, pero sin que se siente incómodo. Que no sea una mirada fija, sino empática, que transmita entusiasmo e interés por la conversación. Si la mirada es fija se puede entender como una agresión, una mirada de costado puede esconder una mentira… Evitar el contacto visual suele implicar que estás intentando esconder una emoción: enfado, inquietud, sobrecogimiento…

La voz

Nuestro tono de voz y el lenguaje que utilizamos también dicen mucho de nosotros y de si somos capaces de dominar los nervios… o no. Intenta mantener un tono de voz neutro y un ritmo adecuado. Si hablas demasiado rápido puedes transmitir ansiedad y falta de interés por el interlocutor, hablar bajo es sinónimo de inseguridad, un tono alto significa alteración… También hay que ser directo. Hablar con rodeos transmite desde nervios e inseguridad hasta la sensación de que mentimos o no somos una persona clara.

Todos los factores que hemos visto los podemos controlar. Más difícil es hacer frente a la liberación de adrenalina provocada por el estrés y la ansiedad, que muchas veces se manifiesta en forma de una sudoración excesiva o la sequedad en la boca. Es prácticamente imposible evitar empezar a sudar o ponerse rojo, así que sigue como si nada. Eso sí, procura no ir a la entrevista con ropa demasiado clara, en la que se puedan notar las marcas que deja el sudor.

Más información: Infoepleo, LibreMercado

Foto: entrevista vía Shutterstock

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