¿Qué es el Working Holiday Visa?

El Working Holiday Visa es un visado especial que permite pasar cierto tiempo en un país trabajando, aprendiendo idiomas o de vacaciones, dirigido principalmente a los jóvenes.

Ya hemos visto en post anteriores que algunos países no europeos nos pueden poner dificultades a la hora de trabajar allí a causa del visado. Los Estados Unidos son un buen ejemplo de ello, ya que a diferencia del resto de países del tratado Schengen necesitaremos un visado especial que nos permita vivir sin problemas en un país extranjero durante un tiempo determinado. En la práctica, estos visados sirven para obligar a buscar un empleo para permanecer en el país y mantenerse con ese sueldo, evitando la clandestinidad.

Pero hay visados especiales, como los Working Holiday Visa, que son un cruce entre visados de vacaciones y visados laborales. Por una parte, el Working Holiday Visa nos permite acudir a cursos de idiomas en el país en el que estamos, buscar un empleo allí o simplemente residir en ese país; y por la otra nos deja pasar cierto periodo de tiempo allí como turistas. Cada país puede aplicar sus criterios a la hora de conceder este tipo de visados, que suelen tener algunas limitaciones:

  • Edad. Están pensados principalmente para jóvenes, por lo que la edad mínima para conseguirlo suelen ser 18 años y la máxima son los 35.
  • Tipo de empleo. Con estos visados se puede acceder a empleos estacionales o temporales, ya que normalmente el visado tiene una vigencia máxima de seis meses.
  • Fondos. Antes de ir a un país extranjero, hay que acreditar que contamos con dinero suficiente para vivir en él mientras buscamos empleo. Cada país establece una cantidad mínima para poder entrar en él con un Holiday Working Visa.
  • Coste. Igual que los fondos, cada país decide el precio del visado. Los más baratos están en torno a los 60 euros, mientras que los más caros pueden llegar a los 200.

Estos permisos empezaron a concederse en 1975, y aunque al principio su uso se reducía a Australia, Nueva Zelanda y Canadá (que aún son los tres países más demandados hoy en día) poco a poco se fueron exportando a otros países del mundo, entre ellos España.

Gracias a ellos, los jóvenes pueden disfrutar de una experiencia diferente tanto a nivel laboral como a nivel humano, aunque la vertiente que más destaca es la lingüística, ya que la mayoría de países para los que se solicitan los Working Holiday Visa son de habla inglesa. En España hay varias asociaciones que se encargan de ayudar a la hora de buscar alojamiento y empleo, además del papeleo con las autoridades del país de destino.

Vía: Oportunidad Europa

Foto: srgpicker

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