Las aficiones en el currículum

No siempre le prestamos la atención suficiente, pero los «otros datos de interés» del currículum dicen mucho del candidato y pueden suponer la diferencia entre conseguir o no un empleo.

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A nadie se le escapa que las tres partes más importantes en un currículum son la formación, la experiencia profesional y los idiomas que habla el candidato. Normalmente cerramos el currículum con «otros datos de interés» o un epígrafe con un nombre similar donde cabe de todo. Este último punto del currículum es una clara influencia del mundo anglosajón, ya que en sus modelos de currículum suele haber un último apartado destinado a que el autor del currículum incluya sus aficiones o habilidades más allá de la formación y experiencia.

Hay quien no le da demasiada importancia a ese apartado, pero como os decimos siempre cada palabra y cada frase que incluyas en el currículum cuenta, para bien y para mal, así que también hay que redactar esa parte del currículum con el mismo cuidado que lo hacemos en la dedicada a nuestra experiencia o formación. Cierto que muchas empresas pueden ignorar esos otros datos de interés, pero también hay quien nos puede descartar por nuestras aficiones o contratarnos precisamente gracias a ellas.

Se buscan personas, no perfiles

Esta frase es de la responsable de una de las agencias de colocación más importantes del mundo, y no le falta razón. Las empresas ya no buscan trabajadores con un perfil determinado, sino personas que encajen en su filosofía o en su forma de afrontar los retos. Y ahí es donde entra en juego como invierte su tiempo libre cada candidato. Para puestos con un perfil muy detallista aficiones como la lectura o el coleccionismo suelen ser positivas. En cambio, si el empleo exige buenas dotes de comunicación y relacionales se prefieren hobbies que impliquen sociabilización.

Según el sector en el que estés buscando trabajo se valorarán más unas aficiones u otras. Uno de los mejores ejemplos es el de la banca privada, donde actividades como jugar al golf pueden abrir muchas puertas a la hora de acercarse a los clientes o cerrar negocios. Se han dado casos reales tan extremos de que clientes de la banca de inversión soliciten a las agencias de empleo la búsqueda de candidatos con un hándicap concreto.

En el lado contrario están los deportes de riesgo. Tu afición al puenting o al paracaidismo pueden demostrar que no te da miedo nada; pero las empresas lo pueden interpretar como una tendencia a las lesiones que derivan en bajas laborales. Algo parecido pasa con las aficiones que exigen una dedicación muy alta. Las empresas piensan que la afición le robará tiempo a sus trabajadores, hará que estén más distraídos y sean menos productivos, así que los acaban rechazando.

Más difíciles de controlar son las aficiones deportivas. Uno es de un equipo, y no hay forma de corregirlo. Quizá a un aficionado del Barça no le hará ilusión trabajar para el Real Madrid o viceversa, pero los aficionados puede que tampoco quieran un forofo en su plantilla. Desde una empresa de recursos humanos explican el caso de un club deportivo que no se podía nombrar ni en la oferta ni en la entrevista, y que buscaba candidatos que no fuesen forofos para que no se distrajesen del trabajo. Poco se puede hacer para evitar estos filtros.

El deporte en equipo y sus mitos

Empezábamos diciendo que según la empresa las aficiones del candidato tendrán más o menos peso a la hora de ofrecerle un empleo, lo que nos lleva a hablar de los deportes en equipo. Según la leyenda urbana, si un trabajador indica en su currículum que practica deportes de equipo como el fútbol el reclutador sabrá que es bueno trabajando en equipo. La mayoría de expertos niegan este punto, aunque es cierto que ayuda al candidato a proyectar la imagen que le interesa ante la empresa que podría contratarlo.

Otra cosa es la situación de los jóvenes recién licenciados, sin a penas experiencia que tienen en esos otros datos de interés la mejor forma de llamar la atención de las empresas. En estos casos, incluir entre la experiencia o las aficiones un cargo como entrenador de equipos infantiles sí que suele asociarse a un trabajador con dotes de liderazgo, capaz de hacer trabajar a un grupo de gente, responsable y respetuoso con las normas. Y quien sabe si también ha mediado en los conflictos entre niños o entre los propios padres.

Como reflejar las aficiones en el currículum

La primera recomendación, como siempre, es no mentir en el currículum, tampoco en las aficiones que tenemos. Lo más aconsejable es hacer una lista de nuestros hobbies y aficiones y a partir de esa lista inicial cribar las que mejor se adapten a lo que nos exige el puesto de trabajo, las habilidades y competencias que te permitan diferenciarte en la carrera por el puesto o que llamen la atención de los reclutadores.

El voluntariado también se puede incluir entre nuestras aficiones, siempre que quede claro que no nos quitará tiempo de nuestra jornada laboral. También hemos visto en ocasiones anteriores que es una buena manera de mejorar nuestro currículum en caso de no tener demasiada experiencia. Lo que no deberíamos incluir nunca entre nuestras aficiones son nuestra afiliación política o religiosa, datos muy personales y privados que en ocasiones pueden despertar rechazo.

Vía: Cinco Días

Foto: currículum vía Shutterstock

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