La luz al final de la búsqueda de empleo

Un bonito CV, una trayectoria intachable o un precio moderado no son suficientes para conseguir un empleo. Muchas veces se trata de «actitud».

Cuando buscas empleo sin encontrarlo, al final siempre encuentras una salida

En ocasiones, durante la búsqueda de empleo y la falta de buenos resultados llegan momentos de desaire y, por el contrario, otros en los que debes ajustar al máximo tu agenda para poder acudir a todas las entrevistas a que, repentinamente, te han llamado. Parece un fenómeno inexplicable e impredecible y si bien es cierto que muchas veces la mayor influencia en estos acontecimientos está dado por el mercado laboral y la profundidad de tu red de Networking, existe otra importante explicación para ser o no ser un imán de oportunidades: la confianza.

No hay estadísticas al respecto pero si observas con detenimiento, quienes buscan trabajo con esperanza, imaginándose en el escenario siguiente a la entrevista, a menudo consiguen esos llamados y convocatorias mientras que, quien acude con moral baja, seguirá rebotando y encontrando puertas cerradas.

Y, naturalmente, quien busca empleo desde algún tiempo atrás y aún no ha resultado satisfecho, es probable que haya atravesado diferentes estadíos:


  • La Primera Ola

Cuando acabas de ingresar a la búsqueda crees que tus habilidades son demandadas, que tendrás mucho tiempo para ocuparte de la búsqueda y que mientras «eliges» dónde trabajar puedes vivir de la indemnización que te acaban de conceder tras despedirte.

Tienes dos o tres entrevistas programadas y piensas que será fácil; acudes a la primera lleno de confianza y al finalizar acabas con sonrisas y apretones de manos entre promesas: «pronto escucharás de nosotros». Comienza la espera y, al cabo de dos semanas, no recibes ningún llamado. Acudes al resto de las entrevistas y sucede igual. Comienzas a dudar de tí mismo y el futuro deja de parecer tan brillante.

  • La segunda ola

Después de algún tiempo de empezar a reevaluar su búsqueda comienzas a conectar con gente en igual situación que la tuya, descubres que el mercado «está igual para todos» y que haya tanta gente en igualdad de condiciones te hace sentir un poco mejor. Comienzas a recordar en los primeros días de tu carrera cuando las cosas eran más fáciles y surge la idea de empezar de nuevo, desde el principio para sumar chances aunque el salario sea menor.

La idea parece haber rendido sus frutos, recibes nuevos llamados a tus solicitudes y programas nuevas entrevistas, asistes a ellas pero aún debes esperar.

  • La Tercera Ola

Si bien un criterio de búsqueda más amplio te dio nuevas oportunidades de entrevistas, los empleadores están preocupados porque estás dando un «paso atrás» y es por ello que nadie se arriesgará a contratarte.

La frustración no tarda en aparecer y comienzas a evaluar iniciar un emprendimiento propio y que nada sería mejor que ser tu propio jefe. Sabes que tienes valor y las empresas no se han dado cuenta, así usarás tu valor para hacer impacto por cuenta propia.

Empiezas a pensar que todas estas empresas te han estado haciendo un favor y te sientes tan bueno que no estás seguro si alguna vez querrás otro trabajo de nuevo. En ese momento suena el teléfono. Es un reclutador.

  • La cuarta ola

Decides ir a la entrevista, ya que no tienes nada que perder, ya has decidido que puedes hacer otra cosa, y estás seguro de conseguir el éxito de una u otra manera. De hecho, asistirás para establecer contacto con la empresa a la que en el futuro puedes querer venderle algo, así cuando te entrevistas con el reclutador tu enfoque es diferente, hablas del negocio, de las posibilidades, etc.

Al salir de allí sigues pensando en tu propio negocio y unos días después, el reclutador te vuelve a llamar para firmar una carta de ofrecimiento. Piensas que «esto es bueno, pero si no funciona yo tengo mi plan B».

Si bien no todas las historias son idénticas, la falta de confianza es una constante que no ayuda a quienes tienes capacidades para conseguir un empleo pero les falta la forma de mostrarse.

Fuente: Secrets of the job hunt
Fotografía: ckaroli en Flickr

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