Grafología en la selección de personal

Cada vez se incorporan más herramientas a la selección de personal y, las pruebas grafológicas así como las poligráficas ayudan a los selectores a detectar perfiles y mentiras. De la misma manera estas evidencia problemas psicológicos en futuros empleados.

Una carta escrita a mano es la clave para detectar al mejor candidato

Muchos candidatos han pasado por pruebas de lo más diversas: test psicotécnicos, cuestionarios, entrevistas exhaustivas y seguimiento del pasado laboral antes de ser contratados por una empresa. Sin embargo, existe otra práctica también empleado en la selección de personal y que se asemeja más a una película de ciencia ficción que a la vida real.

Y es que, en los últimos años -y para cargos importantes en empresas igual o más importantes- los responsables de Recursos Humanos han implementado una nueva práctica a la hora de conocer a sus candidatos: exámenes grafológicos y poligráficos. Sí, como los de las películas basadas en hechos reales.

La idea de la implementación que hay detrás de la implementación de estos elementos en los procesos de selección de personal es detectar las mentiras en las entrevistas de trabajo y permitir la selección del personal adecuado.


Esta práctica es empleada por poco más de la mitad de las empresas francesas (52%) y por la gran mayoría de las consultoras (85%) de ese país y, en España, Henkel Ibérica y los Laboratorios Boehringer son las empresas más fieles a la misma (según datos de la Asociación Española de Grafología).

El procedimiento se emplea después de que los candidatos más calificados han sido preseleccionados con iguales competencias y habilidades y es necesario “hilar fino” en la personalidad y perfil del candidato. Esto significa que no suprime ninguna de las otras pruebas o elementos de una entrevista tipo, sino que incrementa las probabilidades de seleccionar el mejor candidato y prever riesgos relacionados con el perfil psicológico del candidato.

Aplicación del examen grafológico

Sin necesidad de que se les informe la razón, los candidatos son invitados a escribir de su puño y letra una carta de motivos donde detalle las razones por las que quieren trabajar en la empresa. Se solicita la firma del candidato que, en no más de 15 minutos deberá entregar el papel.

El texto será analizado por un especialista que evaluará diferentes aspectos de la escritura como el orden, forma, dimensión, inclinación de la caligrafía, la continuidad y rapidez de escritura, etc.

A partir del análisis grafológico de los candidatos se podrán determinar ciertos parámetros que, finalmente, serán traducidos a perfiles de empleado y que permitirán al responsable de recursos humanos seleccionar el que mejor se adapte a las necesidades de la empresa o del puesto. Incluso, permitirá identificar y separar a aquellos que no son honestos en sus respuestas o que evidencian intereses diferentes a los perseguidos por la compañía.

Fotografía: a.drian en Flickr

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